El Rey mencionó la causa del paro que Rubalcaba y ZP ocultan

Por Pascual Tamburri, 29 de diciembre de 2010.

Tenemos un sistema de enseñanza en crisis, y esa crisis se relaciona directamente con la debilidad de nuestro sistema económico. Paro y pobreza nacen de LOGSE y LOE.

Con o sin democracia, los jefes de los Estados modernos suelen lanzar un mensaje anual a sus respectivos pueblos. Pueden hacerlo por fin de año, como se hacía en la Unión Soviética o en la España de Franco, o por Navidad como en nuestra monarquía o en la británica. Raramente los temas de estos discursos son polémicos: se trata en general de hacer balance del año, sus problemas y sus incertidumbres. Ahora entre nosotros tenemos también mensajes similares de los presidentes regionales, pues nuestras autonomías a veces son poco más que una versión farsesca del Estado.

En 2010, Juan Carlos I habló de todos los temas que agobian a los españoles. Uno, curiosamente, preocupa más a la gente y a su rey que a algunos de sus políticos, y es la educación.

Dijo el rey que “es preciso seguir adelante con empeño, ganar la batalla al paro con decisión, constancia y firmeza; mejorar en productividad y competitividad, en educación e innovación”. Asoció por tanto el gran problema nacional que nadie oculta, el paro, a la gran carencia del país cuya existencia muchos niegan: la educación. Y no hace falta ser Platón para entender que no puede ponerse remedio a un problema cuya existencia se ignora o, peor aún, se niega.

Las cosas son iguales, con matices de grado, en todo el país. Tenemos una enseñanza básica que se extiende muchos años dando una formación común uniforme; y esto supone que para tratar igual a los desiguales hay que ser injustos e indeficientes con la mayoría de ellos, lo cual es un problema educativo, cultural, ético, estético y, también, económico. Y tenemos una enseñanza media y superior que no cumple bien ninguna de las funciones que toda sociedad espera de esos niveles formativos: no se seleccionan ni se forman las elites, ni se preserva, ni transmite, ni crea ni enriquece la cultura, la ciencia o la técnica, y el país no se nutre de las ideas, los saberes y las personas diversamente cualificadas que de ahí deberían salir.

Es normal que esta parte del discurso del rey se haya silenciado, porque al fin y al cabo nuestro maravilloso modelo educativo, el que entre otras cosas nos ha llevado a esta situación económica, es el querido y parido al alimón por Felipe González, José María Maravall, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Luis Rodríguez Zapatero. El mismo que, por otro lado, el PP y su Ley de Calidad no terminaron de desmontar. Hay muchas razones para desmontar sin piedad el sistema educativo progre. Una más, ahora, son sus consecuencias económicas. El camino no es exactamente el que ha emprendido Artur Mas al reorganizar su gobierno regional, separando Educación de Universidades, y uniendo la educación superior a la Economía, a cargo de Andreu Mas-Colell. Esa reforma es sólo una de las muchas posibilidades, y no está dicho que afronte el problema educativo que Cataluña, como toda España, padece.

¿Para qué estudiar? Deplorable costumbre…

La Universidad de Barcelona, en un estudio realizado por Sandra Nieto y Raúl Ramos, publicado por Funcas y divulgado por Cotizalia, concluye que nuestro sistema funciona mal: la recompensa por estudiar se ha reducido, al menos en términos económicos. Esto nace de la “peculiaridad de la estructura educativa española, que se caracteriza por tener una proporción de universitarios superior a la mayoría de países de la OCDE y un mercado laboral que no ha sido capaz de generar puestos de trabajo que requieran de tal nivel educativo” .

El “modelo Rubalcaba” (que no es en el que él estudió) ha creado una España con muchísimos titulados superiores y un pleno de titulados medios. Eso sí, que esos títulos impliquen una formación real de calidad, que esa formación tenga valor económico, y mucho menos humano o social, por no decir cultural, es otra cosa. España es hoy un país de sobretitulados, a mayor gloria del igualitarismo, que no equivale a una nación formada en exceso; y es un país donde educación y ocupación están patológicamente desajustadas. Cada vez más con los años, por cierto.

Estudiar no compensa; en buena medida, eso lleva a que progresivamente las titulaciones se vacíen de contenido real, a medida que pierden su dimensión efectiva, y que aumente la frustración. No sólo: además el país y sus ciudadanos invierten tiempo, medios y dinero en una formación que, además de no ser tan cierta como décadas atrás, se paga sin que sirva para nada. Más que para multiplicar los problemas y, eso sí, dejar contentos a algunos políticos.

Por eso, al menos en esto y esta vez, yo no creo que las palabras del rey sean vacías, ni que resulten perfectamente prescindibles, ni que hayan sido patéticas por cursis. Si es el rey de todos bueno es que, colocándose por encima, apunte a los problemas de todos. Otra cosa es que tengamos distintas opiniones sobre la salida, aunque ésta no sea ni liberal ni republicana.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 29 de diciembre de 2010, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/menciono-causa-paro-rubalcaba-ocultan-111754.html