¡Viva la Guardia Civil! Cómo detener etarras con cariño y sin fuerza

Por Pascual Tamburri, 3 de enero de 2011.

Escenas lamentables de vacilación política tras la condena de cuatro guardias civiles por torturas. ¿Había que detener a besos a los asesinos de la T4?

La Audiencia Provincial de Guipúzcoa decidió terminar 2010 condenando a cuatro guardias civiles a penas de entre cuatro años y medio y dos años y medio de prisión e inhabilitaciones especiales y absolutas por las torturas y lesiones supuestamente infligidas a dos navarros. Según la sentencia, que no es firme, Igor Portu y Mattin Sarasola habrían sufrido malos tratos y lo que en España se califica como tortura durante el tiempo en que permanecieron incomunicados y detenidos por la Guardia Civil.

Parece una historia de buenos y de malos. Una historia en la que dos alegres y simpáticos vecinos de Lesaca son torturados por unos malvados militares españoles. Una historia en la que la justicia condena a los perversos y sádicos fascistas uniformados. Una historia en la que la izquierda abertzale se felicita por todo ello, y convoca una manifestación en Bilbao el día 8 de enero en defensa de los derechos de los pobres presos, además de conciertos y jolgorios varios. Legales, claro. Una historia en la que muchos políticos profesionales se han alegrado públicamente de la condena y la han celebrado como «una victoria del Estado de Derecho» contra sus enemigos.

¿Los detendrán con cariño?

Y es verdad que se trata de una historia con buenos y malos. Sólo que son otros. Igor Portu y Mattin Sarasola volaron la terminal T4 de Barajas y mataron a dos personas. ¿Quién fue el culpable y quién el criminal? Fueron detenidos y no iban a rezar el rosario. Los etarras y su maraña de medios de comunicación, abogados, sindicatos y demás organizaciones semilegales por gracia de ZP llevan unos días de festejos, y lo que festejan es una victoria moral de la ETA: según las sutilezas del sistema, basta que un asesino se resista en su detención y haya que emplear cierta contundencia en el proceso para que el servidor del Estado pase a ser el culpable condenado. Aunque haya habido que insistir y mentir durante meses sobre quince guardias civiles para conseguir una condena provisional de cuatro de ellos.

Si los malos se alegran algo va mal

¿Son los malos? No. Los malos son etarras como Portu, felicitado por el jefe terrorista de ETA, Txeroki, por su éxito al fingir malos tratos. Una práctica etarra habitual, propia de todos los grupos criminales que se enfrentan a regímenes democráticos ¿Sabía eso alguno de los magistrados? Aparentemente no, porque dieron credibilidad al testimonio de los etarras.

Yo no soy capaz de decidir si la violencia empleada en contener la resistencia física de un asesino puede o no causar un neumotórax. Algún juez y algún forense al parecer sí. Sí creo en cambio que es profundamente hipócrita calificar eso de torturas y condenarlo como el mal absoluto mientras se acepta dar a los etarras cualquier vestigio de dignidad política, cuando la banda marxista abertzale, por definición, no puede tenerla salvo que el Estado renuncie a ganar la batalla.

Para empezar, todos los que estos días han hablado o se han manifestado condenando a la Guardia Civil o llorando las penas de los dos criminales de la T4, deberían antes condenar en público el dolor de los muertos, los heridos, los secuestrados, las familias, los amenazados y los perseguidos durante décadas por esa gente. Una mentira aplaudida por Txeroki y celebrada en fiestas públicas de apoyo al crimen difícilmente es una buena noticia para la convivencia democrática. Porque ésas sí fueron torturas, sin duda y sin sentencias pendientes.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 3 de enero de 2011, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/viva-guardia-civil-como-detener-etarras-carino-fuerza-111842.html