España, historia de una resurrección europea y cristiana

Por Pascual Tamburri Bariain, 25 de marzo de 2011.

Nuestra historia es, sobre todo, medieval. España protagonizó durante ocho siglos de su historia una resistencia contra la invasión musulmana sin paralelismos en otros países.

Esteban Sarasa, Paulino Iradiel y Salustiano Moreta, Historia medieval de la España cristiana. Cátedra, Madrid, 4ª edición 2010. 704 pp. 29,70 €


Angus MacKay, David Ditchburn y Simon MacLean, eds., Atlas de Europa Medieval. Prólogo de Angus MacKay. Traducción de Jerónima García Bonafé y Tania Arias Vink. Cátedra, Madrid, 4ª edición 2011. 368 pp. 25 €

Sólo por extensión o como concesión a la Geografía necesitamos los adjetivos “medieval” y “cristiana”, mucho menos unidos, para calificar una Historia de España. Lo que los profesores Sarasa, Iradiel y Moreta intentaron hacer en su momento fue presentar un texto innovador, más un tratado de referencia que un manual universitario, que desarrollase la historia de los reinos cristianos de la Península hasta los Reyes Católicos. El resultado, exitoso, ha contribuido a la formación de varias generaciones de historiadores, y se presenta ahora en su cuarta edición, renovada y actualizada sin cambiar lo esencial.

Esta reedición, que permitirá que la visión de los profesores Sarasa, Iradiel y Moreta llegue a unas cuantas promociones más, es la ocasión adecuada para valorar el impacto del texto en lo que tuvo de positivo y en lo que sigue teniendo de condicionante para los historiadores más jóvenes y para el público en general. ¿Es un buen libro? Sí, sin duda, lo fue en su tiempo y lo sigue siendo. Asume unos límites antes poco habituales de la materia –no trata la historia hispana anterior a la invasión musulmana, ni entra a fondo en la culminación del proyecto Trastámara, y evita la historia de los musulmanes en la Península en sí misma considerada- y profundiza en aspectos a los que otros especialistas han dado menos peso, como son la economía, la sociedad y, hasta cierto punto, los conflictos de ideas.

Naturalmente, todas esas decisiones que hicieron de este texto una novedad en su tiempo responden a las opiniones y puntos de vista de los autores. En algunos aspectos caben pocas dudas: Al-Andalus no es parte de la historia de España, y sólo los cristianos de la Península tienen una identidad hispana, antes y después de una invasión que marca la gran diferencia entre la historia española y la de otros espacios europeos. De hecho, Hispania fue y siguió siendo mucho más que el nombre de una zona de Europa, ya que se identificó con determinados modos de ser y de estar y con el rechazo a otros, en este caso los musulmanes.

Eso hace que la historia de España sea siempre, antes que nada, una historia medieval, puesto que fue en el milenio medieval cuando nació y se desarrolló la especificidad hispana si abandonar la naturaleza europea. Algo que este libro nunca deja de recordar y que lo hace, entre otras razones, un libro interesante también para los no especialistas. Incluso para los políticos, para ahorrarse resbalones.

Ahora bien, todo esto no evita que determinados prejuicios materialistas socioeconómicos, que ya fueron pintorescos en su tiempo, nos parezcan en 2011 punto menos que folklóricos. Una cosa es corregir la tendencia tradicional de la historia a ser sólo política y militar, y otra bien distinta despachar con alegría explicaciones de historia materialista. Qué le vamos a hacer, aunque varias generaciones de maestros se hayan formado con un vocabulario marxista el feudalismo seguirá sin haber sido en el pasado nada de lo que Karl Marx y sus seguidores togados del siglo XX han querido imponernos. Por lo demás, la naturaleza humana, incluyendo la española, es la que es: fuimos hace un milenio y seguimos siendo hoy perfectamente capaces de hacer cosas completamente absurdas desde lo económico-economicista, y si los hispani de 800, de 1000, de 1200 o de 1400 se hubiesen dejado llevar por supuestas determinaciones sociales este país no sería lo que es ni estaría donde está. Por eso nos encontramos ante un buen libro que debe ser leído pero con las cautelas que requieren aún algunos buenos libros concebidos con ideas del siglo pasado.

Libro de ruta de la resurrección española en Europa

¿Alguien se imagina una historia sin guerras y sin batallas? Podemos discutir si sería utopía o pesadilla, pero lo seguro es que es un imposible. Los hombres, desde que lo son, ocupan el espacio y luchan en él y por él, y aunque producen, comercian y codician se mueven por y con razones mucho más convincentes que un puñado de monedas. No hay nada como la realidad para desmontar unas cuantas sesudas teorías.

La historia es, pues, antes política y militar que otra cosa. No es sólo el rumbo que han seguido los estudios históricos en Europa desde su origen sino que, además, es pura lógica. En ningún lugar es tan evidente esto como en la España medieval, donde la vida misma de cada unidad política, y hasta de queda pueblo, cada familia y cada individuo, viene explicada por la evolución de una lucha secular.

Tuve la suerte de cursar la Historia Medieval con don Ángel Martín Duque, en cuyos exámenes las preguntas de historia política venían siempre asociadas a un mapa: no hay modo mejor, más rápido y más comprensible, para explicar los cambios políticos y militares, e incluso otros fenómenos como los culturales, intelectuales, sociales y económicos. Un buen mapa, bien explicado, es mucho más efectivo que decenas de páginas de texto y de enumeración de sucesos y de personajes. Una sucesión de mapas, por lo demás, capta la cuarta dimensión, la cronológica, de los sucesos históricos.

Hay que agradecer a Cátedra que reedite y mantenga actualizado el Atlas del profesor Angus MacKay. Puede que tenga muchos defectos, sobre todo cartográficos, si lo comparamos con los grandes Atlas históricos, en particular el escolar de Putzger o el impresionante Grosser Historischer Weltatlas bávaro; pero tiene dos virtudes que lo hace aun hoy de obligada consulta para todo estudiante y docente de estos asuntos. Ante todo, está traducido al español, y es demérito de otras editoriales que MacKay siga sin otra competencia seria (impresa y en español) que los atlas firmados por Georges Duby, de calidad no impresionante. Además, presta una gran atención a España y a la historia de la Península, y los textos asociados a esos mapas son de calidad indudable. Es, sin duda, mejorable (aunque dudo que vaya a haber pronto nada mejor en papel), pero es, también, inevitable si uno no quiere perderse en al España de la Reconquista.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 25 de marzo de 2011, sección “Libros”.
http://www.elsemanaldigital.com/espana-historia-resurreccion-europea-cristiana-113519.htm