Marcha atrás de Rajoy, sin nada que ver con la crisis

Por Pascual Tamburri, 13 de julio de 2011.

La ‘Ley Aído’ convirtió España en paraíso del aborto libre. La mayoría de los votantes del PP no quiere volver donde estábamos. Habrá votos y escaños para otra cosa. ¿Tendrá Rajoy voluntad?

Decíamos aquí hace un año casi exacto que “quien espera gobernar debe dejar claro qué hará con la Ley de 2010… y con la de 1985. Rajoy ha hecho lo primero, muy bien. Antes de las siguientes elecciones deberá hacer lo segundo, sus electores lo preferimos así. Sobre todo si va a tener una mayoría absoluta que le permitiría derogar las dos sin matices. El comunista [Pier Paolo] Pasolini lo habría hecho. Nosotros también“. Ahora sabemos también, porque lo ha dicho él sin lugar a dudas ni matices, que Mariano Rajoy llama “aberrantes” a varios artículos de la ley de Zapatero, de manera que los va a derogar independientemente de la sentencia del Tribunal Constitucional.

Esto, lejos de ser un escándalo, es una medida perfectamente constitucional. Si uno tiene una mayoría y sus principios son conocidos su obligación no es mantener lo que hay o llegar a una componenda, sino gobernar conforme a sus principios, que supuestamente son los de sus votantes. Para eso le votaron. Para poner un ejemplo distinto del aborto: cuando José Luis Rodríguez Zapatero llegó al poder en 2004 lo primero que hizo fue derogar la Ley de Calidad de la Educación, ley votada por mayoría absoluta en las Cortes en la legislatura anterior, que ni llegó a entrar en vigor. Más hizo Zapatero: no sólo volvió al sistema LODE/LOGSE heredado de González, sino que avanzó más en la misma dirección con la LOE. Y así estamos, pero no se le puede reprochar una actuación no democrática. Ni podrán los suyos hacerlo con quien invierta los términos.

¿Es democrático “asumir” las leyes heredadas, “consensuar” su reforma, “moderar” los cambios, “pactar” (con los vencidos)? Por supuesto que lo deseable es que las leyes duren y no sean cosa de partido, pero cuando han nacido como política de partido es natural que como tales sean tratadas. En Educación lo hicieron los socialistas (como en todo), y para ir a peor; en lo del aborto parece que Rajoy quiere hacerlo con la última ley. ¿Y por qué no con la anterior?

Repetir el error de José María Aznar

“Cambiar la Ley” y “volver a la anterior” nos colocaría de nuevo en 1985. La pregunta políticamente correcta es si eso sería malo. La incisiva y necesaria, que muchos queremos hacer, es si es la mejor política posible. Lo cierto y verdad es que los populares han ido a todas las elecciones habidas desde 1986 con la propuesta explícita o explícita de derogar la Ley del Aborto de González una vez llegasen a La Moncloa. Ellos, en nombre de muchos españoles incluyendo socialistas, llevaron la cuestión al Tribunal Constitucional. ¿Han dejado de valer aquellos argumentos? ¿El derecho a la vida y el derecho a matar dependen de una mayoría, de la fecha, de la excusa, de la letra de una ley, de un grupo de magistrados nombrados a dedo o de un grupo de políticos elegidos para enriquecerse y trepar?

Yo creo que no. Y creo más: creo que la mayoría absoluta del PP en 2000, que se usó sin complejos en algunas cosas –las de Irak por ejemplo- bien pudo usarse también para otras, como cambiar antes y más la educación, o derogar el aborto. Todo él, si era malo. Lo que no se hizo.

La pregunta es, por supuesto, la que debe hacerse a un político: ¿ganaron mucho Aznar y el Partido Popular no cumpliendo aquella vieja promesa cuando pudo cumplirse? Parece que no, visto lo sucedido. Y no hay mucho motivo para verse representado por grupos locales de amigos ufanos. El único efecto práctico del aborto, que nos está llegando a través de varias leyes, es que cientos de miles de niños españoles no están naciendo, ya que reciben la muerte en el interior de sus madres. No se está haciendo ni siquiera el esfuerzo de ofrecer toda la ayuda posible a esas madres para que lo sean.

Lo cual, digámoslo en términos que puedan entender nuestros amigos liberales picados por la mosca de Frankfurt, vista nuestra demografía sería incluso rentable a largo plazo. Que no es lo que hace que sea una buena decisión, pero conviene adaptar el nivel del discurso al del oyente.

Acierto de Felipe González y error de los políticos de la derecha

¿Por qué acertó Felipe González con su ley del aborto? Porque quería cambiar radicalmente España e introducir sus principios como columna vertebral del país. La ley era entonces coherente con sus objetivos y, vista con la ligereza con la que retrata hoy todo tipo de muertes, eutanasias y abortos, se ve que está teniendo éxito. No porque casi todos los suyos piensen como él, sino porque muchos de sus rivales se sienten llamados, en nombre del poder y del éxito, a dar por bueno lo que en 1985 era, sin matices, malo.

Y esto nos lleva al punto inicial: la ley pone en manos de los diputados determinar arbitrariamente en qué momento comienza a ser digna de protección una vida humana. Probablemente, es muy difícil llegar a un acuerdo sobre este punto; pero no se me ocurren personas menos cualificadas para tomar esta decisión que la mayoría de nuestros diputados y senadores“… “el aborto es un mal en sí mismo, de consecuencias lucrativas a corto plazo para una casta privilegiada –la que lo promueve o la que después lo tolera- y espantosas para todos a largo plazo. Lo que necesitamos es una generación de políticos que no piense en 2011 y 2012, sino en 2050, cuando los niños no nacidos hoy tendrían que dirigir el país, si es que éste existe entonces. Alguien debe explicárselo tanto a Celia Villalobos como a José Bono, a quien los nombra para sus cargos y a quien los adula cuando los tienen” .

El 85% de los españoles cree que la corrupción está muy extendida, la confianza en los políticos es mínima y máxima la distancia entre la casta y la gente normal (nada extraño según qué grupitos de aspirantes a oligarcas conozca uno). Hay, desde luego, corrupción fundada en dinero, en puestos, en prestigio, en poder. Pero hay una más insidiosa que es aquella pagada con una renuncia a los propios principios, o a los que sirvieron para conseguir ascensos y puestos. Doblemente corrupta en el caso de los que, además, la niegan indignados y nos obsequian con su mejor cara de dignidad municipal ofendida. No es desde luego el caso de Rajoy pero sí el de personas que han medrado o mejor dicho tratan de hacerlo a su sombra. Y en realidad no son traidores a nadie más a quienes creyeron en ellos y a los hombres y mujeres dignos y de principios que algún día del pasado fueron o parecieron.

Por lo demás, el PP de Rajoy con mayoría absoluta sólo necesitaba una palabra para el aborto: no.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 13 de julio de 2011, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/marcha-atras-rajoy-nada-crisis-115867.html