Una guerra con más de dos bandos y no sólo uno de ellos malo

Por Pascual Tamburri Bariain, 15 de julio de 2011.

Evelyn Waugh, católico y conservador como Tolkien, luchó como él en una guerra que no quiso y que le inspiró. La tercera parte de la trilogía de Waugh retrata la Europa del siglo XX.

Evelyn Waugh, católico y conservador como Tolkien, luchó como él en una guerra que no quiso y que le inspiró. La tercera parte de la trilogía de Waugh retrata la Europa del siglo XX.


Evelyn Waugh, Rendición incondicional. Edición de Carlos Villar Flor. Traducción de Carlos Villar Flor y Gabriel Insausti Herrero-Velarde. Cátedra Letras Universales – Anaya, Madrid, 2011. 422 pp. 18 €

Es bien sabido que la experiencia de J.R.R. Tolkien en la Primera Guerra Mundial marcó sus ideas sobre la modernidad y el progreso. De un modo bien distinto, también la carrera literaria de Evelyn Waugh se vio marcada por la guerra de 1939. Son dos estilos muy diferentes para dos escritores de dos generaciones distintas, pero tanto el entorno como sus propias ideas tuvieron consecuencias no del todo dispares. Tras Retorno a Brideshead, Cátedra nos ofrece finalmente en español Rendición incondicional, la tercera parte de la trilogía Espada de Honor, en la que a través de la ficción vemos cómo Waugh, veinticinco años después de Tolkien y a través de experiencias militares superficialmente distintas, llegó a sus mismas conclusiones de católico, conservador, pacifista, escéptico sobre el progresismo y tendencialmente hasta ecologista.

En esta novela, el protagonista, Guy Crouchback, trasunto del propio autor, describe la segunda mitad del conflicto que a ambos les tocó vivir al servicio del Imperio Británico. Las razones y las ideas vivas y válidas en 1939 han dejado de serlo ya en 1941, y por supuesto en 1945. Aunque originalmente partidario de la política de apaciguamiento del primer ministro sir Neville Chamberlain y de lord Halifax, y como Roy Campbell y el mismo Tolkien perfectamente consciente de que no había acuerdo posible con el comunismo si no era en beneficio de dicho totalitarismo, Crouchback-Waugh combate disciplinadamente en la guerra que le corresponde “por el Rey y el país” .

Con un notable dominio de los recursos narrativos y de su propio idioma, Waugh va levantando el velo sobre los cambios que su imperio, su país, su clase social y su misma familia aceptan hacer para luchar y vencer en la guerra contra Hitler. El final no es, por tanto, una sorpresa, pues el interés narrativo está en el recorrido del protagonista y de sus acompañantes: cambia el Ejército, dando por buenas personas, nombres y conductas antes impensables en nombre del esfuerzo bélico y de un curioso clasismo invertido; cambia el país, cambian sus casas y cambian sus modos de vida; triunfan en el interior los homines novi, unos nuevos ricos y otros nuevos llegados a la política desde un radicalismo de izquierdas de repente convertido en la corrección política; triunfan en todo y por todo los americanos, sin cuya opulencia y su fuerza industrial no se podría ganar la guerra… pero a cambio de la cual, y pese a conocer bien el problema, se dan por buenos los crímenes de Stalin, a distancia, y los de Tito, viéndolos en directo.

Una explicación al título conjunto de las tres novelas, Espada de Honor, está en la aparición en el hilo de este texto de la lujosa espada simbólica regalada en 1942 por Jorge VI al tirano soviético y antes de su envío a Rusia exhibida por las ciudades británicas entre la satisfacción de los comunistas locales y la resignación de muchos otros. La trilogía de Waugh, en realidad, no se limita a describir a través de la ficción unos años de historia o su experiencia de la misma: es todo un análisis de los errores y concesiones de esos años, de qué se perdía entonces para siempre y de qué consecuencias tendría todo aquello en años por venir. Y expresa, con sus propias formas como Tolkien estaba ya entonces usando las suyas, bien distintas, una imparable rebeldía contra el mundo moderno. Que es una de las razones que hace apasionante la lectura también de esta novela, centrada en una idea que Waugh compartió con Tolkien: aliándose con el mal se terminan consiguiendo malas consecuencias.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 15 de julio de 2011, sección “Libros”.
http://www.elsemanaldigital.com/guerra-bandos-solo–115916.htm