No escondamos al masón asesino

Por Pascual Tamburri, 28 de julio de 2011.

La imagen mediática del asesino múltiple Anders Behring Breivik se está elaborando con mucho cuidado. ¿Qué hace significativo que sea cristiano, y no en cambio que sea masón?

Uno de los protagonistas de las dos últimas semanas es el granjero Anders Behring Breivik, que se ha hecho un hueco en los periódicos convirtiéndose en el mayor asesino reciente de Noruega. 92 muertos entre explosiones y disparos y otros tantos heridos demuestran que no hace falta una organización terrorista para hacer mucho daño, ya que a Brevik le ha bastado su voluntad y planificar con tiempo sus objetivos conociendo la debilidad de sus adversarios.

Sin embargo, lo que tendrá más consecuencias es el impacto de la masacre en los medios y la imagen generada por el criminal. Más ilustrativo que su manifiesto de 1500 páginas explicando su delito es cómo ha sido gestionado éste no sólo por los comunicadores sino también por las autoridades.

¿Era un predestinado?

De Behring sabemos ahora un montón de cosas: que era cristiano, que tenía licencia de armas de fuego, que es un nacionalista noruego, que es contrario a la inmigración y a la deriva islámica de Europa. Y todas las esas cosas las hemos sabido a la vez que se nos ha explicado el delito, de manera que nos enseña sabiamente a asociar unas y otras cosas. No han faltado los medios de comunicación progres que han explicado la masacre a partir de algunas características personales del autor confeso: y así ser cristiano practicante (algún periódico ha llegado a decir católico), conservador, patriota militante y por supuesto tirador eran todos anuncios de su peligrosidad social, según para quién.

No quiero ni imaginar qué estarían diciendo si esto hubiese pasado en Estados Unidos, entre acusaciones progres de culpa por ser demasiado fácil acceder a las armas. Qué pena que la Noruega socialdemócrata no sea de la Unión. Si nos están contando ya a qué wargames juega, si admira a Dante o si ha leído a Maquiavelo o a Orwell, qué no podrían decir entonces.

El dato que falta…

Pero el asesino de Utoya era, y es, algo que se dijo sólo en las primeras horas y que luego la prensa políticamente correcta ha desterrado de sus portadas… no es censura, no, es sólo prudencia. Resulta que Anders Behring Breivik era, y es, masón. Sí, francmasón de la logia John Lodge. Y, la verdad, es muy complicado sostener la historieta clásica del malvado fascista, el pérfido neonazi, el odioso franquista si hace falta, cuando el asesino, además de confesar, resulta ser un masón, defensor de Israel y admirador de la resistencia antialemana.

La masonería, a la que Ángel Viñas incluye en su reciente panfleto propagandístico (La conspiración del general Franco) entre las víctimas del Alzamiento de 1936; la masonería, a la que Franco dedicó ¡un libro! de ataques; la masonería, que no sólo sigue prohibida para los católicos sino que además lo estuvo legalmente en todos los regímenes llamados de extrema derecha en la Europa del siglo XX… hace francamente difícil vender a Anders Behring Breivik a la vez como conservador radical y como masón. Así lo han hecho notar, con distintas dosis de ironía, Pedro Fernández Barbadillo (http://blogs.periodistadigital.com/bokabulario.php/2011/07/23/-publico-borra-los-simbolos-masonicos-de), Manuel Morillo y José Javier Esparza (http://www.intereconomia.com/blog/blog-esparza/y-ahora-resulta-que-criminal-noruego-mason-20110723) .

Pero el que parece inmune a la ironía es el mismo Anders Breivik, seguramente porque lo que ha hecho a él no le parece ningún juego y ninguna broma. Se ha ocupado además de hacer muy públicos los ideales que le han movido a matar: “We have to ensure that we influence other culturally conservatives to take our anti-racist, pro-homosexual, pro-Israeli line of thought”. Ahora lo que hay que hacer en Escandinavia, en pura lógica, es criminalizar las ideas del asesino… no las que se le adjudiquen sino las que él mismo dice tener. Como Brevik era culturista, alguien que culpase a los culturistas, como era proisraelí alguien que acusase a los israelíes, como era admirador de la resistencia antinazi, alguien que acusase a los antinazis… entre otras cosas. Que no se oculte su condición de masón. También ha faltado, claro, si comparamos con el 2004 español, alguien que acuse al Gobierno de mentir. Con eso ya lo tendrían todo. Si quieren hasta les podemos alquilar a Zapatero.<

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 28 de julio de 2011, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/escondamos-mason-asesino-116153.html