La crisis se repite, y vuelve a resbalar en la misma estadística

Por Pascual Tamburri Bariain , 16 de septiembre de 2011.

Todas las crisis son básicamente iguales, pero no aprendemos. El capitalismo ya ha pasado por esto, sin corregirse. Usando también la mentira estadística, o las falsas verdades financieras.

Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff, Esta vez es distinto. Ocho siglos de necedad financiera. Prólogo de los autores. Traducción de Óscar Figueroa. Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2011. 472 pp. 30,00 €


Darrell Huff, Cómo mentir con estadísticas. Traducción de Octavio Freixas Ortega, revisada. Crítica – Ares y Mares, Barcelona, 2011. 160 pp. 17,00 €

Estamos en crisis. El mundo capitalista –es decir, el mundo, con escasas excepciones, a estas alturas del siglo XXI- está en crisis económica (y dentro de él España vive una versión particular y agravada por sus propios méritos). Ya nadie lo niega. No es pequeño avance, si consideramos que hace pocos meses y desde luego poquísimos años lo políticamente correcto, y casi exigible, era negar no la gravedad sino la existencia de la crisis, y con el argumento universalmente válido de que «nunca más» podría darse una situación crítica en el modelo económico liberal capitalista. La experiencia, se decía, nos inmuniza contra «otro desastre del 29» .

Quién nos ha visto y quién nos ve. Los mismos datos que se usaron desde la socialdemocracia y por los náufragos del marxismo para justificar la vigencia eterna del keynesianismo son ahora esgrimidos desde el liberalismo y por sus casi infinitos conversos para explicar que ningún intervencionismo está nunca justificado ni ha funcionado jamás… lo que nos deja un poco perplejos a los que empezamos a estudiar hace ya unos años. Es verdad que somos humanos, y que como tales no podemos cambiar ciertas cosas de nuestra propia naturaleza. Que periódicamente haya una crisis económica y social es natural, al menos en este modelo económico. Lo que a veces olvidamos es qué pasos llevan habitualmente a la crisis y cuáles suelen significar su alargamiento.

Las crisis económicas, aunque presenten algunos síntomas diferentes, son una sola cosa, y este libro – que deprimirá a los pesimistas pero informará a los que quieren saber- permite comprender que en definitiva una crisis tiende a ser una ruptura de la confianza, es decir el momento en el que una comunidad se da cuenta de haber gastado más de lo que tenía y las consecuencias de eso se extienden a todos los mercados y a todas las dimensiones de la economía. Así ha sucedido y sigue sucediendo entre nosotros, pero Reinhart y Rogof acuden a ejemplos diversos de sociedades dispersas, y con la estadística demuestran la similitud entre sus crisis y los elementos de éstas, externos e internos.

¿Cuál es la conclusión? Si se quiere, las crisis pueden preverse, porque estructuralmente no hay diferencias abismales entre unas y otras. Particularmente, si un país se ha financiado con deuda, interna o externa, está expuesto a las mismas debilidades que acabamos de ver estallar aquí y allí. Puede que la previsión no sea certera, pero lo seguro es que no podemos alegar ignorancia para no prever absolutamente una fase crítica. Sólo abandonando el sistema, y ahora mismo esto sólo lo plantea alguna minoría radical, puede cambiarse la naturaleza de las crisis (que no hacer que éstas desaparezcan, como comprobó la URSS a expensas de sus súbditos).

¿Crisis o mentira estadística?

En 1954 Darrell Huff publicó su mayor éxito editorial, Cómo mentir con estadísticas, y Crítica nos ofrece ahora una nueva edición con traducción española revisada. Como queda dicho en el mismo texto, para conseguir que una estadística nos ayude a decir o argumentar lo que deseamos, «el método consiste en escoger lo más adecuado a la finalidad que nos proponemos y confiar en que pocos entre quienes lo lean se darán cuenta de que se ha reflejado imperfectamente la situación». Hay datos tratados estadísticamente para todos los gustos, y métodos de tratamiento estadístico que nos permiten hacer decir a un conjunto de datos casi todo y lo contrario de casi todo. Duff nos explica, de manera aún perfectamente válida y más que nunca en estos tiempos de crisis cómo las estadísticas se siguen usando para ocultar parte de lo que los datos podrían decir, y para sacar de ellos conclusiones que nunca pretendieron aportar.

«A veces se entabla una batalla entre los especialistas en estadística, y hasta el observador más cándido no puede dejar de olerse que hay gato encerrado». Complemento natural del libro de Reinhart y Rogof, el de Duff ayuda en tiempos como éstos a entender cómo con los mismos datos estadísticos los políticos y los economistas dicen simultáneamente cosas opuestas e incompatibles. Sólo un uso interesado de la estadística puede convertir un fracaso en éxito, una ruina en pujanza o una crisis en expansión. Todo eso se ha visto, y se ha visto argumentado por datos estadísticos, lo que demuestra que el libro de Duff, más de un siglo después de su edición, sigue siendo políticamente acertado… y peligroso.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 16 de septiembre de 2011, sección «Libros».
http://www.elsemanaldigital.com/crisis-repite-vuelve-resbalar-misma-estadistica-116911.htm