Por el pleno paro, por la ruina total, a la huelga general

Por Pascual Tamburri, 28 de marzo de 2012.

Dos legislaturas de zapaterismo han puesto a España al borde del abismo. Y sin embargo la izquierda ha conseguido que muchos españoles crean culpable a Rajoy. Brillante, mientras seguimos viviendo de políticas sociales franquistas.

Es verdad que José Luis Rodríguez Zapatero hizo campaña «Por el pleno empleo», y nos ha dejado con casi seis millones de parados, a la cabeza de Europa y del mundo occidental y sobre todo sin salida que se vislumbre. Pero también es verdad que tiene a quién parecerse. La historia del PSOE después de su reinvención (o sea después del golpismo de Indalecio Prieto, del sovietismo senil de Francisco Largo Caballero y de los cuarenta años de vacaciones durante el franquismo) empieza con los 800.000 puestos de trabajo que iba a crear Felipe González. Aún estamos esperándolos.

Hace falta mucha cara dura para apoyar una huelga general de los sindicatos «de clase» más subvencionados del mundo contra el primer Gobierno que intenta hacer algo contra la situación social y económica creada por el mismo PSOE. Aunque algunas decisiones erróneas se tomasen antes de 2004, y aunque ni ahora se hayan tomado todas las medidas necesarias ni éstas sean indiscutibles… hace falta ser Alfredo Pérez Rubalcaba para manifestarse contra el que intenta hacer algo contra un desastre que él contribuyó, y no poco, a construir.

Si uno lee la prensa extranjera o frecuenta los medios no españoles, es fácil darse cuenta de que España ahora mismo roza el desastre. Cierto, es un desastre económico, pero no es menos cierto que si avanzamos más en él será también, de todos modos, un desastre social. El núcleo de lo que llaman «Estado social» no son las prebendas, regalitos y caprichos acumulados sobre la Hacienda y sobre la Seguridad Social en las últimas dos décadas. El meollo de la cosa, estaremos de acuerdo en eso, sigue estando en la protección social de los trabajadores, en la sanidad y en la educación nacionales. Y precisamente sobrecargando esos tres pilares con derroche, amiguismo, farándula e ideología (mucha ideología progre), mientras por otro lado se recortaban los fundamentos del sistema y de sus ingresos, se ha puesto en riesgo todo.

¿Son «justos y benéficos» los empresarios españoles? No por cierto, ni lo son tampoco los grandes inversores extranjeros en España, culpables unos y otros de la deriva especulativa de nuestra economía y del abandono de la economía productiva, amén de la extensión enloquecida del derroche, de la usura y del endeudamiento. Siguen siendo muchos de ellos, miopes, egoístas y alicortos, y carecen tanto como los sindicalistas profesionales de verdadero patriotismo. Aquí se está poniendo en riesgo el futuro de España y de las siguientes generaciones, y unos y otros manipulan la información y hasta la política en defensa de sus intereses pequeños, mezquinos, rastreros. Es verdad que este sindicalismo necesita un Estado que use toda su autoridad para ponerlo en su lugar. Pero no más que el gran empresariado organizado (banca incluida), que tan a menudo utiliza como argumento los auténticos sacrificios de los trabajadores autónomos y del pequeño y mediano empresariado, verdaderos soportes del país y paganos de la crisis.

Pero la especulación de unos no legitima el latrocionio de otros. Es verdad que si no estuviésemos en la UE y en el Euro muchas otras políticas económicas, y por ende sociales, serían posibles. ¡Pero es que estamos dentro! ¡Y además entramos con el aplauso de todos ellos, de los que hoy huelgan y de los que lloriquean por la huelga! Seamos coherentes: hoy es necesaria una política de austeridad y de sacrificios, y otra cosa será cómo aplicarla. Pero España no se merece una huelga que va contra los intereses de todos, y que lejos de solucionar nada empeora todo. Y si como parte de la solución queremos que España recupere su soberanía política, económica y social no seré yo el que diga que no… pero sabiendo que costaría aún más sacrificios.

Nos metieron en la UE… pero hacen huelga contra las políticas de la UE. Nos metieron en la economía especulativa… pero hacen huelga contra la austeridad necesaria para pagar la factura. Nos metieron en la crisis… pero quieren que ésta se resuelva sola, por pensamiento mágico. Y reniegan del franquismo azul de sus padres… pero convocan una huelga general para defender unas políticas sociales que, en su parte más sana y presentable, en la que no es ni ideológica ni caprichosa, creó y multiplico el régimen de Franco. ¿Franco haría huelga? Seguramente no, pero se reiría hoy un rato del espectáculo que da la izquierda. Ahora esperamos la respuesta sólida de una derecha sin complejos.

Pascual Tamburri

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 28 de marzo de 2012, sección «Ruta Norte».
http://www.elsemanaldigital.com/blog/pleno-paro-ruina-total-huelga-general-120600.html