La crisis, el mejor negocio para los poderosos. La pagamos nosotros

Por Pascual Tamburri Bariain, 15 de febrero de 2013.

La crisis económica ha sido un excelente negocio para los grandes poderes financieros del mundo. Ahora hay que saber quién pone a su servicio los medios públicos y por qué.

Bruno Cardeñosa. Triple A. ¿Quién mueve los hilos? Los secretos mejor guardados de la crisis. Scyla – Libros Cúpula, Barcelona, 2012. 432 pp. 17.00 €. Ebook 11.99 €.

Casi cada semana la valoración internacional de la deuda pública española llena páginas de información y columnas de opinión. Tratada a la par de cualquier otro producto financiero, la valoración que “los mercados” den de nuestra Hacienda es prácticamente el único criterio para analizar el estado de salud de nuestra economía. Muy lejos de la triple A, España hoy es un país en grave crisis económica. Sin embargo no está demasiado claro el orden de los factores, si esta crisis fue primero internacional y luego llegó a nuestro país, si nació de los abusos en la economía especulativa y se contagió a la economía real, si nació de un exceso o de un defecto de libertad en los mercados.

Bruno Cardeñosa combina información detallada, aunque salvo excepciones no se trata de secretos, con la capacidad de describir un contexto y narrar una trama extremadamente compleja. Tan compleja que a veces parecería increíble si las preguntas que Cardeñosa se hace y contesta en este libro de Cúpula no fuesen justamente las que a menudo nos hacemos todos intentando comprender la crisis.

Mucho antes de los primeros pasos de la crisis que vivimos, hubo grupos financieros y poderes de distintos tipos que previeron posibles convulsiones futuras de los mercados financieros y de la economía productiva, y diseñaron sus estrategias no para impedir esa crisis de raíz, sino para beneficiarse de ella. Y lo cierto, que Cardeñosa cuenta con una valentía que los acontecimientos hacen cada día más sorprendente, es que uno llega seriamente a cuestionarse si ciertas bancas, ciertos foros financieros y determinadas instituciones internacionales más que prever y no impedir las causas de la crisis no la estimularon en su propio beneficio.

Bruno Cardeñosa no es un novato en el periodismo de investigación, pero en este libro hace un alarde tanto pedagógico como de incorrección política. Y es que si sus formas son didácticas, su contenido es radicalmente transgresor y si lee con cuidado ofenderá a los verdaderos poderes de nuestra época y nuestro mundo. Cómo pueden enriquecerse con la ruina de las empresas y de los países, cómo los activos tóxicos de un supuesto banco malo pueden proceder de la ruina de las familias y terminar generando grandes beneficios, cómo hay españoles que apuestan por un aumento de la prima de riesgo del país, y en definitiva cómo la crisis deriva en una socialización de presuntas pérdidas, sin nacionalizar el pode decisorio, y cómo los beneficios de la economía especulativa, en pocas manos generalmente no españolas en nuestro caso, se fundamentan en la ruina de la economía productiva que se enseñó a los españoles a creer eterna, perfecta y maravillosa. ¿La salida? No la da Cardeñosa, pero sí muestra con cierta claridad las responsabilidades y beneficios de lo que sucede, y por ende los pasos que en el futuro habrá que desandar si no se quiere una eterna dependencia y creciente pobreza real.

Lo cierto es que Cardeñosa da la razón y divulga el punto de vista de los que, como Juan Manuel de Prada y el padre Francisco Gómez Camacho, creen que “los funcionamientos de la economía real y la economía financiera son por completo distintos … puede darse el caso de que el inversor se enriquezca mientras el agricultor se empobrece; incluso de que el empobrecimiento del agricultor se corresponda exactamente con el enriquecimiento del inversor“. En otras palabras, y dejando aparte delitos, mentiras, medias verdades y conspiraciones, contra la tradición europea de una economía al servicio del hombre, vivimos en una sociedad al servicio de la economía, convertida en nueva religión materialista con sus sacerdotes y sus ritos. Y sus sacrificios, a los que llamamos crisis, tienen sus beneficiarios, que son una casta privilegiada transnacional, que controla a menudo también la política, y una mayoría que paga: los ciudadanos.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 15 de febrero de 2013, sección “Libros”.
http://www.elsemanaldigital.com/crisis-mejor-negocio-para-poderosos-pagamos-nosotros-127199.htm