El calendario no le cuadra al PP y sus barones muestran los nervios

Por Pascual Tamburri, 5 de mayo de 2013.

El paro, la corrupción, la crisis, los políticos y la realeza preocupan a la gente de la calle. Y los grandes partidos temen el precio electoral de la opinión. ¿Algo puede salvarles?

En el barómetro del CIS de la primavera de 2013 un porcentaje creciente del electorado se presenta huérfano de los dos grandes partidos. En esta encuesta, recogida tras el estallido del Caso Bárcenas y antes de los últimos datos y proyectos económicos y sociales del Gobierno de Mariano Rajoy que vuelven a echar un jarro de agua fría a tantas ilusiones, uno de cada tres electores está esperando a tener a quién votar y dejan a los grandes partidos tradicionales casi a la intemperie.

Cuando José Luis Rodríguez Zapatero adelantó las elecciones en 2011 generando la victoria de Mariano Rajoy con más de un 44% de los votos era de esperar que los populares renovasen hacia 2015 sus apoyos y conservasen La Moncloa hacia 2019. La apuesta del equipo económico popular era por tanto tomar decisiones duras, del gusto del BCE y evitando la intervención a la que si no estaba condenada España, durante el primer año de legislatura para enderezar una herencia recibida de prácticamente bancarrota en las cuentas nacionales. Sucesivamente, en lo restante de esa legislatura, el PP podría aplicar contundentemente su programa, no sólo económico, con el doble efecto de estimular una regeneración y recuperación de la economía española y de reconquistar los apoyos electorales en parte menguados por los sacrificios a los que había habido que someter a los ciudadanos.

Pero ese calendario ha saltado por los aires. Las medidas iniciales de Rajoy no bastaron para detener la crisis y forzaron a más sacrificios de los que sus propios votantes se consideraban obligados. El PP, según el propio instituto demoscópico público, habría perdido hoy más de diez puntos porcentuales de intención de voto, y estaría lejos de revalidar su mayoría absoluta.

El problema añadido es que dentro de un año hay una cita electoral para el Parlamento Europeo, y el PP quedará señalado si no renueva su victoria. Además, inmediatamente el partido se verá inmerso en el proceso para los siguientes comicios autonómicos y municipales de 2015 que decidirán el futuro de muchos barones provinciales y regionales del Partido Popular. De ahí que se extienda entre dirigentes populares la sensación de que si las cosas siguen igual, algo habrá que hacer para distinguirse de las políticas del Gobierno si se quiere renovar la confianza que los electores dieron abrumadoramente en las urnas en las elecciones municipales y autonómicas de 2011.

Aunque, por odiosas que sean las comparaciones, quien de verdad lo tiene mal es Alfredo Pérez Rubalcaba, ya que el PSOE no sólo ha perdido las anteriores europeas, municipales, autonómicas y generales, es que empeora en las encuestas y no es alternativa al PP. Lo que explique que si los barones de Génova se inquietan los de Ferraz se desesperan.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 5 de mayo de 2013, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/calendario-cuadra-barones-muestran–128709.html