Rajoy contra la corrupción: duelo al sol, a la sombra de Bárcenas

Por Pascual Tamburri, 20 de septiembre de 2013.

Las 40 medidas aprobadas por el Consejo de Ministros son sólo el principio de la batalla política en la que Mariano Rajoy se juega todo. Y la que más importa a los españoles en 2013.

Según la última encuesta del CIS la corrupción es el problema que más preocupa a los ciudadanos, después de la crisis y el paro. Tampoco es para menos, si se piensa que la sucesión de escándalos que nos conmocionan es sólo una parte de la corrupción realmente existente. La Andalucía de los ERE vive pendiente de los jueces y ha visto cómo la región de España con más desempleo dilapida en prebendas ilegales inmensas cantidades de dinero público. Y el mayor partido de España vive bajo la sombra alargada de Luis Bárcenas, lo que hace especialmente difícil la tarea del Gobierno contra la crisis, contra el independentismo y contra los enemigos exteriores de España, por ejemplo. Toda una razón para actuar.

Las cuarenta medidas contra la corrupción que el Gobierno de Mariano Rajoy anunció en el Consejo de Ministros del viernes son por tanto una simple necesidad. Antes que eso, además, son una obligación: entre las muchas promesas del presidente, ante el Pleno del Congreso el pasado febrero anunció una reforma legal contra la crisis. Bien, ha llegado, y nadie dirá que sea demasiado pronto. Es más, la percepción general es que llegan tarde, cuando el cáncer de la corrupción tiene ya muchas metástasis y muy visibles. Pero la verdad es que una abrumadora mayoría prefiere que se luche contra este mal a que, una vez más, se deje pasar.

Algunas de las medidas ya en marcha, aunque con la firma de Rajoy, tienen claro el sello de María Dolores de Cospedal, y son las medidas preventivas. Que los políticos tengan que hacer público su patrimonio y sus ingresos antes y después de pasar por la vida pública, que los partidos tengan que hacer públicas sus cuentas, que las empresas que contratan con la Administración estén controladas con más rigor, no dejan de ser cosas buenas… que habrían sido mejores si se hubiesen implantado hace tres décadas, al inicio de este mal, y no ahora. Pero siguen siendo un bien, que merece el aplauso de casi todos, con la excepción evidente de los corruptos y de los que querían ver equivocarse al PP.

Otros cambios contra la corrupción son cambios correctivos, medidas destinadas a investigar y castigar la corrupción ya existente, y ahí la mano de Alberto Ruiz Gallardón como ministro de Justicia y reformador del Código Penal es evidente. Más penas, más rigor, menos impunidad, menos prescripciones y menos huecos legales para que la corrupción sea un rasgo característico de nuestro Estado. Puede que la crisis tarde en terminar y sea aún larga y dolorosa para millones de españoles, pero precisamente por eso no se podía seguir dando la imagen de un país prisionero de sus corruptos, capaz de dilapidar el dinero de todos, ni de un partido de Gobierno atemorizado por lo que haga o diga Luis Bárcenas, tire de la manta que tire. Por encima del “más adelante diré lo que tenga que decir” del ex tesorero deben estar la Ley y el orden.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 20 de septiembre de 2013, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/rajoy-contra-corrupcion-duelo-sombra-barcenas-131197.html