Orejas de burro para los demócratas de boquilla de la escuela balear

Por Pascual Tamburri, 4 de octubre de 2013.

En Baleares el PP está cumpliendo su programa educativo y lingüístico. Sindicatos politizados tratan de bloquear sus medidas. Y el PSOE muestra su cara menos democrática.

El Govern de las Islas Baleares formado por el Partido Popular tras las elecciones autonómicas de 2011 hizo a finales del pasado curso algo insólito: mediante decreto desarrolló la implantación del Tratamiento Integrado de Lenguas (TIL) en todo el sistema educativo de las Islas. Era el fin de la inmersión lingüística impuesta por los nacionalistas catalanes y por el PSOE balear. Era, sobre todo, el cumplimiento de una promesa electoral con la que el PP de Mariano Rajoy triunfó en las urnas.

Desde antes de que tuviesen que empezar las clases, los sindicatos CCOO y STEI y la autoproclamada Asamblea de Docentes anunciaron un año de “lucha y movilización continuada”. ¿Por qué? En la práctica, con la situación anterior no había en las Islas libertad lingüística, sólo el catalán era lengua vehicular de la enseñanza, además de ser obligatoriamente enseñado a todos los alumnos. No era un reflejo ni de la libre elección de las familias, ni de la situación de los alumnos, ni de la realidad social de la Comunidad. Era, eso sí, un fiel retrato del poder cultural y educativo del nacionalismo catalanista en determinados estamentos de la sociedad balear, y de la devota sumisión a sus postulados, también allí, del PSOE.

El decreto del PP, contra el que hay una movilización sindical, política e ideológica pero que cuenta con una mayoría social silenciosa, cambia la ruta. Desde ahora, no sólo habrá libertad de opción de lengua sino que además castellano, catalán e inglés serán vehiculares en la enseñanza, con arreglo a las doctrinas educativas más modernas. Hablar de “imposición” tratando de descalificar que el PP cumpla su compromiso electoral desde su mayoría absoluta demuestra un escasísimo sentido democrático en los sindicatos y especialmente en el PSOE: el Govern tiene la legitimidad que se deriva de las urnas –la misma que espera tener Alfredo Pérez Rubalcaba cuando anuncia que si él llega a ganar alguna vez suspenderá de inmediato la LOMCE de Wert– que nace con total garantía democrática, también. Una mayoría democrática no es una “imposición”, es un “cumplimiento”. Lo que habría que reprochar al PP balear es que no estuviese haciendo lo que hace, o que cediese frente al chantaje populachero y a veces violento e insultante de sindicatos, nacionalistas, socialistas y allegados.

No se puede hacer pagar a los estudiantes y a sus familias los complejos ideológicos trasnochados de toda una generación de docentes y sobre todo de políticos de izquierdas. La educación de calidad que los baleares merecen y quieren no se centra en el conocimiento de una de las lenguas propias de la región y en el menosprecio de todo lo demás. Perder un mes de clases, como ha sucedido en muchos centros, es algo que afecta al futuro de muchos jóvenes, de sus familias y de la sociedad entera. Tendremos una versión del mismo espíritu dañino extendida a toda España el próximo día 24. Subordinar las leyes a una imposición desde la minoría es la mejor demostración de que hay quien no sabe ni dónde está ni dónde quiere ir. Como el PSOE, tanto en Baleares como al otro lado del mar.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 4 de octubre de 2013, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/orejas-burro-para-democratas-boquilla-escuela-balear-131446.html