ETA piensa que va ganando, y creerlo no es una injusticia

Por Pascual Tamburri, 28 de octubre de 2013.

En 2007 contra Josu Ternera en Madrid Mariano Rajoy y las víctimas gritaron juntos ¡Viva España! En Pamplona se rodeó de un mar de banderas. En 2013 no estuvo en Colón. ¿Qué ha cambiado?

El pasado domingo 27 la AVT concentró a decenas de miles de personas en Madrid con ideas bastante claras que nadie se atreverá a decir que no comparte. “No queremos venganza, queremos justicia“. Más claras eran aún las de Francisco José Alcaraz y VCT, que tuvieron la idea original de la manifestación y que pedían además garantías de que no continúa el “proceso de paz” iniciado por el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero. Y es que las decisiones del Tribunal de Estrasburgo, y mucho más aún el modo en que se están aplicando a los terroristas en España, dan la impresión de concesiones a ETA. Pasados ya unos días y sin el furor de los primeros momentos la impresión sigue siendo la misma. Y eso no es bueno para el Gobierno.

Los buenos lloran, los malos ríen

Un hecho objetivo, tras la sentencia y las excarcelaciones, es que Inés del Río salió sonriendo y sigue sonriendo, después de haber cumplido 26 años de cárcel de casi 4.000 que le correspondían por 24 asesinatos y muchos más crímenes. Sonríe Arnaldo Otegi. Sonríe Pernando Barrena. Y tienen razones para ello, porque el ministro del Interior, Jorge Fernández Díez, acepta que en muy breve al menos 60 asesinos etarras con miles de años de condena van a estar en la calle. ¿Qué quería ETA desde que se fundó y desde que ha tenido un brazo político, se llame Herri Batasuna, Sortu o Bildu? La vieja alternativa KAS, es decir la amnistía de sus presos, la autodeterminación de toda su ´Euskal Herria´ con su posible acceso a las instituciones y al poder y lo que antes llamaban socialismo y ahora llamarán quizás ´lucha contra los recortes´ o como quieran, pero que también tenía nombre en ruso y en chino. Y soltando asesinos damos la impresión de que eso se acerca.

En palabras de Regina Otaola, “ETA consigue lo que quería“. Y si es así, o al menos lo parece, ¿cómo no van a sonreír? Jorge Fernández miente al decir que “el Gobierno no puede hacer nada“. Un Gobierno soberano puede aplicar o no una sentencia. Y en todo caso un cargo político que no esté de acuerdo con una medida política puede dimitir. Si la aplican es porque la aceptan. Si no dimiten es porque les gusta.

Mientras la España que denunció la traición de Zapatero y luego votó al PP se manifestaba de nuevo en Madrid, y también en Burgos con José Antonio Ortega Lara, el presidente Mariano Rajoy volvía de la boda en Barcelona del hijo del dueño de Planeta, José Manuel Lara, a la que asistió con Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Pastor, Javier Arenas, Josep Piqué, Eduardo Zaplana, María Teresa Fernández de la Vega y hasta el mismo ministro Jorge Fernández, puede que cerca también de Boris Izaguirre, por qué no. Presentes allí, ausentes (o silbados) en la Plaza de Colón, dan la impresión de un divorcio entre los profesionales del PP –ahora acomodados en la buena sociedad- y sus bases. Lo que es innegable, aunque la televisión no lo enseñe, es que los militantes y votantes del PP, que nadan hoy en desesperanza, abstención y falta de alternativas reales, y que no se conforman con glorias macroeconómicas, no trataron igual a Iñaki Oyarzábal, Arantza Quiroga, Esteban González Pons, Javier Arenas y Carlos Floriano que a Jaime Mayor Oreja, Carlos Iturgaiz, Ignacio González y Esperanza Aguirre. Puede que sea “injusto“, pero es así. Si es más que una impresión, supongo que el omnisciente Arriola habrá calculado el precio de esto y de las sonrisas de los etarras.

ETA puede pensar que ha derrotado a este Estado ´de Derecho´. Claro, si a Iñaki Oyarzábal y a otros les basta que “ETA deje de matar“. Si sus asesinos salen sin cumplir las penas. Si Bildu está en las instituciones, sube en poder y puede ser también primera fuerza en Navarra. Si nadie ha suprimido la Transitoria Cuarta, fétido legado de la UCD y de las componendas que nos han traído aquí. Si los independentistas son recibidos en las instituciones y en las sedes de los partidos, sin excepciones y con sonrisas. Si tienen todo eso sin disolverse, sin entregar las armas, sin pedir perdón, sin cumplir las penas, sin pagar las indemnizaciones, sin rendirse, sin ser ilegales, admitiéndose sus propuestas. ¿Qué más quieren, sonriendo camino de KAS? ¿AP, UPN o el PP nacieron para esto? ETA sí: matar es un medio y no un fin, y qué más quieren que poder llegar a su fin poniendo cara de santitos. Ah, pero verlo va a ser “injusto“.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 28 de octubre de 2013, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/piensa-ganando-creerlo-injusticia-131871.html