Matar al presidente del Gobierno para salir de una crisis, por qué no

Por Pascual Tamburri Bariain, 8 de noviembre de 2013.

En España muchas crisis han empezado con violencia, hasta el 11M. No pocas transiciones se han hecho con la muerte del presidente, de Cánovas a Carrero. ¿Qué pasaría en 2013 con un Prim?

En España muchas crisis han empezado con violencia, hasta el 11M. No pocas transiciones se han hecho con la muerte del presidente, de Cánovas a Carrero. ¿Qué pasaría en 2013 con un Prim?


José Calvo Poyato. Sangre en la calle del turco. Apunte histórico del autor. Random House Mondadori De Bolsillo, Barcelona, 2012. 528 pp. 18.90 €. Libro bolsillo 9.95 €. Tapa dura con sobrecubierta 22,99 €. eBook 6,99 €.

España no puede quejarse de tener una historia contemporánea rutinaria o aburrida. Una y otra vez, desde la miseria borbónica de Bayona en 1808, revoluciones violentas, guerras civiles y episodios de violencia han cambiado el rumbo de nuestra convivencia. Los magnicidios, además, una y otra vez han hecho posible lo imposible y han reorientado el camino de todos. No somos realmente capaces de imaginar una España en la que Fernando VII hubiese sido asesinado u otra en la que Canalejas no lo hubiese sido; ni un país en el que José María Aznar sí hubiese sido asesinado antes de 1996 pero el almirante Carrero Blanco hubiese sobrevivido al atentado de 1973… fuese de la ETA o de quien quiera que fuese, ya que probablemente nunca se sepa.

Más lejano en el tiempo pero no menos decisivo en la historia, y más investigado pero no por ello más resuelto es el asesinato de otro presidente del Gobierno de España. El 27 de diciembre de 1870 el general Juan Prim, protagonista de la revolución democrática y antiborbónica de 1868, murió asesinado a la salida de las Cortes y tras una larga agonía. Había liderado la coalición de enemigos de Isabel II reunidos en el Pacto de Ostende y con pulso firme había conseguido que España fuese una democracia moderna pero no una república, y tras muchas peripecias que habían dado a Bismarck la excusa necesaria para derrotar a Napoleón III –con lo que Italia y Alemania se unificaron-, había conseguido que el duque de Aosta fuese elegido rey con el nombre de Amadeo I. Mientras conseguía sus objetivos políticos, Prim acumulaba enemigos. José Calvo Poyato cuenta noveladas y en los ojos de un periodista ficticio, Fernando Besora, las andanzas de aquel año decisivo.

Y de lo que no hay duda es de la importancia del personaje y de su asesinato. Hace ya muchos años el jurista Antonio Pedrol Rius publicó un estudio técnico sobre la investigación y el proceso del asesinato, llegando a la conclusión de que los interesados en la muerte de Prim eran muchos, ninguno fue realmente condenado y probablemente varias facciones, empezando por la del duque de Montpensier, se unieron en el crimen. Mucho más reciente y amena, aunque macabra, es la autopsia e investigación de Francisco Pérez Abellán, que concluye que fue un asesinato de encargo, de razones políticas, incluyendo pésimos cuidados médicos y una combinación de responsabilidades entre Montpensier como mandante y quizás el regente Serrano como conocedor de la trama.

Lo que hace Calvo Poyato, con su buen conocimiento de la época y su capacidad para novelar y añadir aspectos más familiares y cercanos que ayuden a comprender el ambiente del momento y las mentalidades, es trazar un relato de ficción en torno a los últimos meses de vida del heroico catalán, patriota español, firme demócrata y decidido antirepublicano y antisocialista. Hay que recordar esto ante todo: es un libro de ficción, no un libro de historia; es un libro que ayuda a enterarse de lo sucedido en España y en Europa en 1870, y por allí pasan personajes tan reales como Émile Zola, Juan Prim o Benito Pérez Galdós, pero la trama de ficción permite que se tenga una visión más amplia menos académica de las cosas. Será, es ya hace tiempo, una novela que ayude a entender un momento tan complejo con menos esfuerzo que el simple estudio de los muchos y variados acontecimientos.

Lo curioso es que ya existe la libertad para acusar con claridad a los responsables de este magnicidio, el de Prim, cuyas consecuencias finales aún nos afectan (dinastía incluida) , mientras que otro, más cercano y con aún mayores consecuencias vivas, sigue sometido a una censura de hecho que impide valorar el interés de las distintas facciones internas y potencias externas. Ojalá pronto sea posible una novela o un libro de historia sobre el asesinato de Carrero que parta, como éste de Calvo Poyato, de algo tan inapelable como el ´cui prodest?´ Quizá nos llevemos, demasiado tarde también, alguna sorpresa. Por lo menos será una buena y amena novela, a la espera de más magnicidios decisivos en nuestra historia.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 8 de noviembre de 2013, sección “Libros”.
http://www.elsemanaldigital.com/matar-presidente-gobierno-para-salir-crisis–132054.htm