¿Progresamos? ¿Somos Neandertales o vivimos peor que ellos?

Por Pascual Tamburri Bariain, 15 de noviembre de 2013.

Creemos que los humanos siempre vamos a más y mejor. Siempre avanzaríamos en riqueza y comodidad. ¿Y si comprobamos que la historia no es así, y que el progreso no es necesario ni eterno?

Antonio Monclova Bohórquez. Neandertales. Los últimos homínidos de Europa. La sensacional odisea de uno de los grupos de homínidos más relevantes que habitaron el Planeta. Almuzara, Córdoba, 2013. 328 pp. 25.95 €.


Loel Zwecker. Todo lo que hay que saber. Una pequeña historia del mundo. Traducción de Juanmari Madariaga. Crítica – Ares y Mares, Barcelona, 2011. 400 pp. 5.95 €. eBook 15,99 €.

Contaba hace ya una generación el antropólogo Marvin Harris, en su Caníbales y Reyes, que “durante siglos el mundo occidental se ha sentido reconfortado por la creencia de que el progreso material nunca concluirá. Como prueba de que vivir es hoy mucho más fácil para nosotros de lo que fue para nuestros abuelos, ofrecemos nuestros coches, nuestros teléfonos y nuestra calefacción central. Aunque reconocemos que el progreso puede ser lento y desigual… sentimos que será mucho más fácil vivir en el futuro que en el presente“.

Las teorías científicas, en su mayoría formuladas hace cien años, alimentan esta creencia. Desde el punto de vista de los científicos victorianos, la evolución de la cultura pareció ser un peregrinaje por una escarpada montaña desde cuya cima los pueblos civilizados podían mirar hacia abajo a los diversos niveles de salvajismo y barbarismo que aún debían superar las culturas ´inferiores´… No es fácil superar este tipo de adoctrinamiento… Lo que ocurre con el nivel de vida de nuestros días ya ha ocurrido en el pasado. Nuestra cultura no es la primera que ha fracasado. Tampoco es la primera que ha alcanzado sus límites de crecimiento… Una gran parte de lo que consideramos progreso contemporáneo es, en realidad, una recuperación de niveles que se gozaron plenamente durante épocas prehistóricas“.

Uno puede estar de acuerdo o no con los análisis y las conclusiones del profesor Harris, pero sí es muy cierto que el prejuicio ilustrado del progreso, material, biológico y cultural, se tambalea en nuestros días. No es ya la crisis que vivimos, sino en general la manera en la que el materialismo ha vivido formas y crisis sucesivas en el siglo XX y cómo ha llegado al siglo XXI sin más horizonte que ofrecer que más de lo mismo… mientras dure. Eso da aún más interés a la visión general y alternativa de la historia de Loel Zwecker, y también a la presentación divulgativa pero polémica que de la prehistoria de los Neandertales hace Antonio Monclova Bohórquez para Almuzara.

Pese a descubrimientos cruciales de las últimas décadas, en la divulgación y en los libros de texto de los Institutos seguimos atados a la visión limitada y anticuada que de los homínidos de Neandertal podían tener ya nuestros bisabuelos. Antonio Monclova, hombre de formación variada y ocupaciones amplias, se ha lanzado ha divulgar, sin renunciar a la presión ni a la actualidad, lo que sabemos sobre los Neandertales y lo que es válido y lo que no de la visión socialmente más extendida de ellos y de aquel tiempo. Él mismo afrontó en su tardía tesis doctoral algunos de los problemas interpretativos básicos aún vivos sobre estos homínidos extintos. Lo que ahora nos ofrece no es sin embargo ni un trabajo de investigación ni un libro erudito para unos pocos: es una explicación accesible para cualquier persona de mediana cultura sobre las complejas relaciones entre la base genética, las variaciones culturales, los restos arqueológicos y los cambios ambientales y paisajísticos en aquellos períodos prehistóricos.

Con Monclova obtenemos una idea razonablemente clara, en lo que es posible en el momento actual del saber, sobre qué fue y cómo vivió el hombre Neardental, cómo y por qué se extinguió y, más aún, en qué grado fue pariente del Homo sapiens sapiens, es decir de nosotros, y qué nos dejó, o no nos dejó. En los dos últimos siglos han sobrado quizá interpretaciones, algunas de ellas más ideológicas que científicas. Era hora, no tanto de cerrar el asunto porque científicamente sigue abierto, como abierta está incluso la taxonomía y la pervivencia de lo que llamamos ´Neandertales´, como de definir qué sabemos y qué no, y de hacerlo llegar a todos, en vez de seguir dando alas hasta en la docencia a simplificaciones o falacias a veces más que pintorescas. Quizá lo siguiente, tras divulgar, haya de ser hacer llegar estas ideas a las editoriales académicas y sus mal formados o mal intencionados autores, a veces.

¿Homo sapiens? Quizá seamos demasiado presuntuosos. Quizá tuviese más razón Johan Huizinga al llamarnos Homo ludens, algo enteramente aplaudido por Ernst Kantorowitz, algo que nos sitúa tan lejos del exceso materialista de un supuesto Homo faber (no todos los creadores de instrumentos son humanos) como del alarde ilustrado de un Homo sapiens (no todo lo humano es racional, y basta asomarse al fútbol, a la política extrema, a las redes o a la adolescencia, o a las cuatro combinadas, para comprobarlo). En ese debate, que la mayoría de nuestros colegas rehuyen para agazaparse en su erudición especializada pero lejana de dar una visión amplia y coherente, entró de modo arrollador Loel Zwecker, a quien Crítica tradujo, edita y reedita siempre con éxito. Un éxito que se explica si entendemos que esta ´Pequeña historia del mundo´ no es una lista de nombres, hecho y fechas sino una narración amena y explicada de qué ha sucedido entre los humanos desde que lo somos, y más aún desde que somos o hacemos historia.

Buscar los ritmos en los que reincidimos, evitar los prejuicios de todo tipo, también los progresistas, convierte a Zwecker en un gran contador de ese gran cuento que es la historia de la humanidad desde las primitivas hordas nómadas hasta el vacío exixtencial y moral de la modernidad de hoy. Contado con gracia, con referencias al cine y a la literatura, vemos cómo un imperio tiende a parecerse a otros imperios, como un grupo infantil o marginal tiende a parecerse a los demás, y así sucesivamente. Una y otra vez hay descubrimientos, invenciones, crisis, colonias, decadencias, éxitos, catástrofes colectivas, momentos de esplendor. Zwecker nos ayuda a repasar de golpe todo el pasado y a entenderlo sin rencor y sin dolor. Que no es poco en estos tiempos.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 15 de noviembre de 2013, sección “Libros”.
http://www.elsemanaldigital.com/progresamos-somos-neandertales-vivimos-peor-ellos-132182.htm