155 razones por las que Artur Mas se equivoca y Oriol Junqueras no

Por Pascual Tamburri, 13 de diciembre de 2013.

Las preguntas de Mas, además de ambiguas, están mal pensadas. Pero la verdadera respuesta no está en la ley ni en la economía, sino en que se preguntaría un absurdo. Ahora toca decírselo.

Hacía ya unos cuantos años que se había dejado de hablar de algunas partes de la Constitución. En especial, los políticos profesionales han evitado algunas partes incómodas del Título VIII, el dedicado a las autonomías, como la misma peste.

Desde los tiempos ya casi remotos del pacto de Estella, de los enredos de Perpiñán, de la ilegalización de Batasuna, y más tras el infame Estatut de 2006, parecía que ya no había artículo 155 en la Carta Magna. Por no haber, la han usado como si no hubiese ni artículo 116, y ni siquiera Título Preliminar.

Pero ahí están, y ahora, más desde el resbalón plebiscitario de Mas y las palabras de Rajoy, todo son conjeturas sobre qué hará el presidente del Gobierno de las muchas cosas que puede y debe hacer para defender a España.

Decía hace unos días aquí mismo Ricardo Chamorro algo que políticos y periodistas han tendido a olvidar desde 1978, y es que la Constitución, “como expresión máxima de la voluntad de superación de la Guerra civil, reconciliación y concordia nacional, compartida por la inmensa mayoría de los españoles bajo los auspicios de la Corona, se funda precisamente en la unidad de la Nación española y en el ejercicio por ella del poder constituyente. De este hecho derivan las bases de la Constitución y sus orientaciones fundamentales, resumidas en el Título Preliminar y desarrolladas en el resto de su articulado”.

Es decir, que con o sin reforma, la Nación española es la raíz de nuestra Constitución, “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”, y hay un “reconocimiento del ejercicio efectivo de la soberanía nacional por el pueblo español y de la legitimación democrática de los poderes del Estado. Artículo 1.2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”.

España no existe como consecuencia de la Constitución y de las leyes, sino como fundamento previo de las mismas, y la soberanía es de la Nación, no de una familia, ni de una parte del pueblo español ni de una oligarquía de capitalistas, corruptos, conspiradores y oligarcas.

Dicho con título de simposio, ¿España contra Cataluña? Artur Mas ha creado un círculo vicioso en el que una de las primeras víctimas podría ser él mismo juntamente con su partido. No hay posibilidad ni siquiera teórica de una España contra Cataluña porque Cataluña es España y no hay España sin Cataluña ni Cataluña fuera de España.

A esto ya contestamos, gracias a la Denaes de Santiago Abascal, hace unos meses, pero a medida en que se perciban los sinsentidos de la situación creada por la “consulta soberanista” los problemas irán a más, y las cosas irán a mal para Mas si da su brazo a torcer y a peor aún si no lo da. No hay posibilidad ontológica de una independencia de una región, ni menos aún de preguntar con apariencia de democracia y realidad de tiranía ideológica quién quiere esa independencia. Si se enroca, Mas va hacia la nada o hacia la violencia, abrazado a Esquerra; si se reconduce habrá hecho la mejor campaña de Esquerra y la peor posible de CiU.

Quien no puede reconducirse ni chalanear en este caso, y afortunadamente lo ha visto y lo ha dicho, es el presidente Mariano Rajoy. Ante “el anuncio realizado por varios partidos catalanes de plantear una consulta de autodeterminación… quiero decirles con toda claridad que esa consulta no se va a celebrar, es inconstitucional y no se va a celebrar”.

No ha hecho más que dar la respuesta que Artur Mas debía recibir, y eso incluye esa suspensión total o parcial, de duración y alcance por definir, y sin ley específica que la desarrolle, que la Constitución prevé en su artículo 155 y para la que dispone instrumentos en otros títulos y capítulos. Hasta ahora nunca se ha hecho –aplacemos por caridad el debate sobre si debería haberse hecho-, pero a Rajoy toca ahora pensar cómo se hace porque por confesión propia le puede tocar hacerlo, ante el error de Mas y la alegría de Junqueras que ve derrotada a CiU, su única y verdadera enemiga política.

Es hora, en fin, de dar una respuesta sincera a todas las cuestiones que se plantean. No estamos ante un problema económico que pueda responderse, otra vez como vienen diciendo nuestros políticos desde la nefasta UCD, con dineros. Los nacionalistas quieren la independencia aunque tengan que pagarla. No estamos ante un problema europeo, pues los nacionalistas estarían dispuestos a no estar en la UE si con eso fuesen independientes.

No estamos ante un problema de crisis o de paro, pues los afectados por la coyuntura no son ni la razón ni la base del independentismo. No estamos ante un problema legal, porque las leyes se cambian y un nacionalista no respeta las leyes del Estado “opresor”.

Lo que hay que recordar es que España es una nación y un pueblo con un pasado, un presente, un futuro, una identidad, una cultura, un origen, unas metas, y eso incluye a Cataluña. Y si no se libra ese combate no se estará defendiendo bien a España ni a la Cataluña libre y por tanto española.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 13 de diciembre de 2013, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/razones-artur-equivoca-oriol-junqueras-132696.html