La jugada en el filo de la navaja del PSN huele a chamusquina

Por Pascual Tamburri, 14 de febrero de 2014.

La presidenta de Navarra, sin Presupuestos y con un escándalo en Hacienda, está amenazada por el PSOE. La acusación contra Lourdes Goicochea permite que el PSOE se una a Bildu.

Confusión sobre confusión, igual a caos. Lo que sí ha quedado claro estos días es que Yolanda Barcina no es Enrico Letta, y por eso no necesita dimitir, y que el nivel práctico, teórico y formal de la política en Navarra es, digámoslo así, no muy elevado. El nivel en cuestión lo marca, con su estilo y elegancia, el líder socialista navarro Roberto Jiménez, diciéndole a la presidenta que antes de quince días, “o dimite o la echamos“. Todo un gentleman.

El trasfondo inmediato de la cosa es rápido de comprender. Idoia Nieves dimitió la semana pasada como directora de la Hacienda Tributaria de Navarra, y ha comparecido en el Parlamento para dar sus motivos. La cesante explica su salida por las presiones e injerencias de la vicepresidenta y consejera Lourdes Goicoechea en la Inspección de la Hacienda navarra. Esto habría incluido, por un lado, intentos de beneficiar en casos de inspección a clientes de su asesoría fiscal, e intentos de conseguir mejor trato a ciertos contribuyentes y datos sobre otros (Osasuna, la Universidad del Opus Dei, ciertas firmas de hostelería, la difunta Caja de Ahorros de Navarra). Y Nieves añade su muy reciente descontento con la falta de una política fiscal clara de este Gobierno y más aún con el truco contable de retrasar la devolución del IVA para que cuadrasen el déficit con lo previsto.

Llegados a este punto, la palabra de Idoia Nieves será tenida por buena por la oposición en el Parlamento, y UPN respaldará a Lourdes Goicoechea. Inmoralidad aparte, estas acusaciones van a valorarse desde sus consecuencias políticas. Sin considerar pruebas, la oposición dice ya que es un escándalo que debe llevar a la dimisión de Goicoechea y de Barcina. Algo falla en todo el razonamiento, porque si Nieves sabía y pensaba eso tendría que haber dimitido y haberlo denunciado antes, meses y años antes, antes de saber que iba a ser cesada de su puesto de nombramiento directo. Y si no lo hizo es que no lo pensaba, o que no miraba en esa dirección. Pero a estas alturas la torpeza atávica del centroderecha navarro para proveer sus cargos de confianza es ya lo de menos (aunque no haya que olvidarlo ni dejemos de sonreírnos al recordar según qué cosas) .

¿Qué va a pasar en Navarra, si los partidos grandes les dejan?

La estrategia del PSOE en Navarra, que cabe tanto en lo que dice Valenciano como en lo que espera el compañero Madina, está siendo muy clara. De inmediato, comisión de investigación con resultado ya conocido, vista la mayoría política. Goicoechea y Barcina tienen dos semanas para dimitir (y que se abra un nuevo proceso de investidura) o si no Roberto Jiménez presentará una moción de censura. El PSOE está muy, muy lejos de la mayoría; su plan es presentar una moción y que “Bildu haga lo que quiera“. Así puede decir que no pacta con ETA, pero a la vez recibir sus votos, derribar a Barcina y formar un Gobierno que disuelva el Parlamento, convoque elecciones y mientras gobierne se dedique sólo a sacar a la luz todos los escándalos posibles de UPN y Barcina. De paso, si puede, instigar la división dentro de UPN, que es el cartucho nada oculto en la recámara de Jiménez.

Así que, tanto si dimite Barcina como si no, Navarra tendrá elecciones anticipadas. Jiménez no tiene un razonamiento político muy claro, pues dice que Barcina “tendrá que anunciar su dimisión y convocar elecciones”. Si dimite no convocará nada, sino que habría un proceso de investidura; si convoca elecciones no dimite; y si espera a la moción de censura tendremos que ver con qué cara va después Jiménez a las urnas habiendo recibido los votos de Geroa Bai y de ETA-Bildu.

El PSOE navarro, huérfano aún de un Gabriel Urralburu que nunca habría hecho algo así, está jugando al borde del abismo. Por ley y por plazos, es casi la última opción de una moción de censura en esta legislatura, y las encuestas le auguraban un muy mal futuro. O lo hacían ahora (el 25 de mayo, coincidiendo con las elecciones europeas) o había que esperar a la convocatoria ordinaria. En la que, si a UPN le podía ir mal, peor aún se anunciaba para el PSOE, y para el PP. Ahora mismo, los socialistas se unen contra natura y con una excusa con los abertzales y los etarras. Los populares, sin valorar aún el seguro impacto de los nuevos partidos, vuelven a ser necesarios para UPN, lo que puede hacerles quedar menos mal que lo previsible. Pero no era esto lo que Navarra necesitaba.

¿Es inocente UPN? Después de dos décadas de gobierno ininterrumpido y de concesiones al PSOE (y a los abertzales) sin tasa ni medida, no puede serlo. Fue UPN (un politólogo quesitero insigne, Álvaro Miranda) quien nombró directora gerente de Hacienda a Idoia Nieves, y nadie que haya gobernado con UPN puede quejarse de que la Administración foral esté llena de personal desleal o separatista, a todos los niveles.

¿A Bildu le preocupa la honestidad de la consejera Goicoechea? Tanto como al PSOE: menos que nada. Lo que ha dicho desde su celda Arnaldo Otegui es que “Bildu trabaja para que el cambio sea posible el 25 de mayo en Navarra”. De lo que se trata es de echar a UPN del poder y luego de abochornar su memoria, convocar unas elecciones y tener una excusa para entrar en los palacios. Ya cobrarán luego su precio.

¿Y ahora, qué hacemos? Aparte de reírnos del espectáculo provinciano

Razón, razón, lo que se dice razón, la tiene Víctor Manuel Arbeloa, que de socialismo sabe y de Navarra más, cuando dice que Lo mejor, elecciones. “Las elecciones debieron haberse convocado mucho antes, cuando tras la expulsión del vicepresidente socialista del Gobierno foral, se vio claramente, tras el rechazo de los presupuestos y de todas las iniciativas gubernamentales, que era inviable cualquier relación con el PSN y cualquier mayoría posible”. Así son las cosas: UPN tiene el Gobierno pero no tiene mayoría parlamentaria ni ésta es posible, y la presidenta tiene un Gobierno que no puede legislar, que no tiene los medios necesarios y que, encima, se sostiene sobre un partido dividido espiritualmente desde el divorcio del PP, la salida de Miguel Sanz, los escándalos, rumores y recuerdos del pasado que van saliendo y la derrota de Alberto Catalán.

Un análisis acertado: “UPN no tiene más apoyo ante la opinión pública que la fotografía del PSN junto a los tres grupos independentistas (…) y la moción de censura, que volverá a juntarlos de nuevo. Pero está por ver si a estas alturas eso significa lo que significaba en otros tiempos, anteriores a los escándalos de la Caja de ahorros (el “banquete”). El Gobierno de técnicos, al que alude hoy Javier Tajadura (Diario de Navarra, 13 de febrero), es sólo un ardid de jurista, pensado tal vez para otros mundos… De todos modos, me parece lo peor la permanencia en el calvario, que nos hace a todos sufrir, paraliza la vida política en Navarra y da una prima inesperada a la oposición independentista”. Es una conclusión madura y sensata, al margen de las preferencias políticas de cada uno: Navarra necesita un Gobierno sólido y el camino para él, ya que el PSOE navarro no parece dispuesto al diálogo ni al consenso sino que quiere ir de la mano de los socios de ETA, son unas nuevas elecciones. Y si de las urnas sale una mayoría etarra o asimilable, al menos tendremos claridad. Sabremos qué quiere de verdad el PSOE.

Decía hace poco Carlos Salvador que éstos quieren, como quiso ETA, “quebrar la voluntad política de Navarra y romper España”. De todos modos, que nadie deje de recordar algo que en esta casa venimos diciendo desde hace mucho, y que se ha demostrado completamente cierto: “El problema planteado… en Navarra no se arregla con soluciones provisionales, igual que no se puede pensar que con ilegalizar Batasuna y tener a ETA en horas bajas ya esté todo hecho, menos aún cabe imaginar que la solución final sea sólo evitar el control nacionalista de las instituciones y de los cargos electos, mientras se les permite ser dueños de enteros espacios sociales. Dar la respuesta en la raíz del problema y no en sus epifenómenos políticos e institucionales, he ahí el reto para una generación de políticos que deberá mostrar todo su altruismo y su osadía si quiere legar una Patria al menos tan sólida como la que ha recibido”. Once años después de esto, ya tenemos la respuesta de muchos: se trata de políticos profesionales y mediocres, a los que su Patria y sus principios importan menos que sus cálculos intereses y puestos.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 14 de febrero de 2014, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/jugada-filo-navaja-huele–133758.html