De Hijo de Dios a simple mito y judío radical. ¿O lo contrario?

Por Pascual Tamburri Bariain, 18 de abril de 2014.

Jesucristo y su Iglesia han marcado la vida del mundo, y más la de Europa. No es la mejor semana para negarlo, aunque sea un buen libro, sino para estudiarlo, como hacen otros.

Reza Aslan. El zelote. La vida y la época de Jesús de Nazaret. Nota, introducción y prólogo del autor. Traducción de Varda Fizsbein. Urano – Indicios, Barcelona, 2014. 352 p.. 19,00 €.


Luis Jimenez Alcalde. Los papas que marcaron la historia. Las apasionantes biografías de los pontífices más singulares de la historia de la Iglesia: de Pedro a Francisco. Prólogo del autor. Almuzara, Córdoba, 2014. 280 p.. 19,00 €.

Con el libro que traduce y publica ahora Urano, el escritor Reza Aslan se une al cada vez más nutrido y afortunado grupo de los que escriben sobre el cristianismo, su origen y su vida a través de los siglos con un cuidado respeto formal y una proclamada aplicación de la razón la ciencia y la lógica. No ya sólo para negar las verdades básicas de la fe de los cristianos, sino para dudar irónicamente del derecho a tenerla, cultivarla y difundirla. Todo ello con hermosas palabras y un cierto deje entre protector, altanero, despectivo y hasta irónico.

Todo lo cual, curiosamente, no hace del best-seller El zelote. La vida y la época de Jesús de Nazaret un mal libro, sino uno bien escrito, bien pensado, bien traducido; agradable de leer si a uno le interesan estos asuntos o si simplemente tiene cierta curiosidad por ellos aun sin tener una formación al respecto. Y, sospecho, puede terminar por ser en muchos casos estímulo de ideas y de visiones muy diferentes a las que el autor tiene, expone y con el amparo mediático que esto supone trata de difundir.

Entendámonos. Para los ilustrados europeos desde hace unos siglos, hay un “mito de Jesús“, hecho de mentiras, falsedades, tergiversaciones e imposición; y frente a él, un Jesús histórico, completamente diferente, ajeno a lo que de él nos dicen los Evangelios, un judío disidente como los hubo a miles en su tiempo, carente de la diferencia y la trascendencia que dos milenios de historia le han dado. En este juego Reza Aslan traduce a una expresión actual, accesible y comprensible la monótona descalificación de la fe cristiana que han compartido desde la llegada de la modernidad laicistas, agnósticos, materialistas de todo tipo (y de todo “taller”…), en todo el amplio espectro que va desde liberales a marxistas.

Propaganda, sí, pero una propaganda bien hecha y bien contada. Aslan, entre un proclamado respeto y un más ostentado (pero no demostrado, dado lo sesgado de sus fuentes) rigor científico, parte de una premisa que se da por buena de principio a fin y que explica el desarrollo del libro: el Jesús “histórico” real sería uno –judío, sectario, contradictorio, ejecutado y muerto- y el Jesús evangélico otro, inventado a posteriori sólo por algunos de sus seguidores, y desde luego no por los más cercanos, fieles o fiables. Objetivo de la propaganda es marcar en el lector una barrera clara entre ambos personajes, uno real, mediocre y marginal, aunque comprensible y respetable, y otro ficticio, imposible, contradictorio, inexistente… el Cristo de los cristianos.

Ahora bien, no todo es fácil, ni siquiera tras tres siglos de propaganda materialista en Occidente. No es fácil, sobre todo, porque una lectura cuidadosa del libro de Aslan va a sembrar dudas sobre sus argumentos y datos en el lector, sea cual sea su formación. No hay una guerra de ideas entre san Pedro y san Pablo, no una que afecte a la raíz cristiana de todo, que es la muerte y resurrección del Hijo. Y es difícil reducir a Jesús a haber sido sólo un sectario judío muerto y putrefacto, cuando fueron los judíos los que muy pronto expulsaron de la sinagoga infligida a “todo aquel que confiese que Jesús es el Mesías” (Jn 9, 22), por no hablar del radical divorcio entre Iglesia y sinagoga (Jn 8, 44 y Mt 23) .

Aslan, como quienes comparten su visión progresista de las cosas, no es anticristiano. Toda religión trascendente está en su punto de mira, en esta y otras obras, porque lo política e ideológicamente correcto, aquí reflejado, es reducir lo real a lo material, con todo lo que esto supone. Negar el Jesucristo de los cristianos, y para ello revolver en las fuentes sin aceptarlas todas y tomando lo que conviene a las premisas definidas es en realidad un reconocimiento de la importancia innegable del cristianismo: más que su Islam nativo, más que lo que quede vivo de judaísmo o de las religiones tradicionales, el cristianismo es el gran muro que queda para la imposición “global” del inmanentismo ateo. Justamente por eso, la lectura del libro de Reza Aslan puede convertirse paradójicamente en propaganda cristiana: ese reconocimiento de la importancia de Jesucristo y de su Iglesia va a sembrar dudas y curiosidades que terminarán por satisfacerse en la dirección opuesta a la que, de momento, el autor tiene. Lo que no deja de tener su sentido en días como los que vivimos.

Una Iglesia, guste o no

Hemos tenido Papas buenos y malos, grandes y pequeños, santos y pecadores, mártires y asesinos. Los que no han abundado son los pontífices que dejasen indiferente, y por una muy buena razón: dos milenios de civilización europea han unido sin posible separación nuestra cultura y la fe de los cristianos, que por defecto comparten entre nosotros, por su propio peso, también los que no son cristianos en su conciencia. Lo que explica muchas cosas inexplicables de nuestra vida en común, y también el papel central tenido en el pasado y conservado en el presente por los Papas de Roma… no por sus méritos como creen hoy muchos súbditos de los medios, sino por una posición histórica única en su género.

El libro de divulgación que nos ofrece ahora Luis Jimenez Alcalde ahonda justamente en ese aspecto: las anécdotas biográficas de los Papas son infinitas, sorprendentes, escandalosas o conmovedoras, pero sólo colorean algo de naturaleza excepcional, como es el rol de la Sede romana entre nosotros. Por indeseables que hayan sido Papas anti gibelinos, mentirosos, asesinos, lujuriosos o ladrones, han tenido una posición central en la vida de Occidente, que no han conseguido anular ni los Papas más mediocres, miopes, acobardados o rendidos a su tiempo, de los cuales alguno ha habido no muy lejano en las décadas.

Curiosidades y leyendas, con una sonrisa y un gran bagaje de datos los vamos a encontrar bien escritos en este libro de Jimenez Alcalde. Simplemente saliendo a la calle entenderemos por qué los Papas y si Iglesia, también para los no cristianos, son tan importantes y lo han sido desde el eclipse de Roma, y aun antes.

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 18 de abril de 2014, sección “Libros”.
http://www.elsemanaldigital.com/hijo-dios-simple-mito-judio-radical–134915.htm