Artes de vanguardia para un mundo en crisis y sin rumbo

Por Pascual Tamburri Bariain, 16 de enero de 2015.

El orden del arte occidental quedó roto cuando todos los experimentos fueron posibles. Sucedió casi a la vez en sociedad, economía y política. ¿Entender aquello explicará esto?

Jesús Romero, Mi paseo por la Belle Epoque y las Vanguardias. Con colaboración de Rafael Canogar. Círculo Rojo, Madrid, 2014. 296 p.. 34,95 €.

Cuando estudiamos o explicamos historia general a alumnos más o menos imberbes hay largos siglos en que las cosas son sencillas, aunque sea a su modo y manera: a cada modo de ver la realidad se corresponde un tiempo, un siglo, un lugar, y por eso mismo una filosofía, una forma política, una organización económica, una cultura, una sociedad y unas artes. Con infinitas excepciones y casos, pero todos entendemos aún ahora a qué hemos de asociar un verso de Virgilio o una iglesia románica.

Los europeos hemos tenido en los últimos dos siglos la discutible fortuna de romper, y de haber roto irremisiblemente, con esa ordenada manera de vivir –ordenada sólo vista dese el pasado, dicho sea de paso- porque al fin de nuestra sociedad, economía y política tradicionales en torno a la agonía de la Ilustración se sucedió la mutación radical de nuestras artes y nuestra cultura, desde el final del Romanticismo y hasta el día de hoy, de la mano de lo que en su momento se llamó, orgullosamente a veces, las Vanguardias.

Jesús Romero Guillén es un hombre muy atrevido, hay quien dice que valiente, y no precisamente por su oficio principal de médico. En este libro que se sale de lo habitual se lanza, tras una visión general de las artes y de su pasado, sin pretender ser objetivo sino más bien envolviendo al lector con su opinión, su gusto y sus preferencias, a esa que insistimos en llamar Belle Époque, en la que se fraguaron todos los cambios que nuestras artes siguen viviendo hoy. Cuando las Vanguardias nacieron y crecieron en Montmartre, hijas, hermanas y primas de todos los materialismos, del gas mostaza, de la guerra sin piedad, del progreso científico y de las drogas. Y de muchas más modernidades.

Una virtud mayor de este Mi paseo por la Belle Epoque y las Vanguardias, que publica ahora Círculo Rojo, es no ocultar la complejidad de su relato. Tras abrir las artes en Europa a lo improbable, lo imposible o lo prohibido, cada uno ha caminado en una dirección, y coexisten durante ya más de un siglo tendencias divergentes, relacionadas de modo nada sencillo. Romero es ambicioso porque trata de retratar a la vez todas esas tendencias que se han sucedido, acumulado o enfrentado, con éxitos y aportaciones, y aquellas otras que quedaron en experimentos marginales, fallidos o hasta peligrosos.

Las vanguardias artísticas son aún un laberinto, y por su naturaleza lo seguirán siendo siempre. Romero nos ilustra aquí sobre su recorrido espiritual por ellas, desde el impresionismo al pop y a hoy, en Francia y en España, pasando también por la Residencia de Estudiantes, por Els Quatre Cats y por los espacios superdecadentes de la segunda postguerra. Es un libro que gustará a los amantes del arte aunque lo vean de otro modo (suponiendo que no aceptando que todo lo que estos siglos hemos llamado arte lo sea en realidad), y gustará a los que sin conocer el arte quieran acercarse a los artistas sin la retórica académica al uso. Gustará.

Pascual Tamburri Bariain

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 16 de enero de 2015, sección “Libros”.
http://www.elsemanaldigital.com/artes-vanguardia-para-mundo-crisis-rumbo-139717.htm