Al revés de Astérix, resiste una ciudad romana rodeada por Bildu

Por Pascual Tamburri, 27 de marzo de 2015.

Irún, con ayuda de Fuenterrabía y de Hendaya, representa mucho del legado de Roma en el País Vasco. Un legado de libertad, sin aceptar mentiras en la historia ni imposiciones culturales.

Hubo una vez un lugar llamado Irún. En realidad, lo que hubo y hay son tres lugares totalmente interdependientes alrededor del estuario del Bidasoa (Irún, Fuenterrabía y Hendaya), turísticos, comerciales, industriales y cargados de historia, con una identidad común y de ningún modo subordinados a un nacionalismo recién nacido. Ese espacio desciende directamente del puerto y villa romanos de Oiasso, junto a la vía romana XXXIV, y es desde siempre un lugar de contacto, de integración y de mentes abiertas… algo muy molesto cuando la ideología oficial es un nacionalismo con poco más de un siglo desde su invención, articulado sobre una lengua que no era mayoritaria allí y sobre un pasado inventado y manipulado.

La arqueología ha demostrado en Oiasso, en Irún, algo que para los abertzales es sumamente molesto: allí no estuvo nada parecido a la aldea gala de Astérix. Esa zona del Bidasoa, poblada como la actual Navarra por los vascones antes de llegar Roma, siempre fue distinta del resto de las tres provincias, donde no había vascones sino várdulos, caristios y autrigones, para escándalo de sabinianos. Y como todos los vascones los de Oiasso se romanizaron sin ninguna resistencia (más escándalo), y ahí tenemos restos romanos de todo tipo, desde las minas de las Peñas de Aya a los mosaicos y villas encontrados y tan difíciles de negar u ocultar.

Oiasso, puerto romano enlazado con Burdigala y Londinium, puerto de Pompaelo, fue imperial y no tribal, y en la Edad Media, después de sufrir la decadencia de las invasiones, asistió a un renacimiento como puerto y como lugar de frontera primero del reino de Pamplona, luego del de Navarra (muy brevemente) y casi siempre del de Castilla.

Te acercas a Irún, uno de los pocos lugares de Guipúzcoa donde hay bares que no son tabernas…” y aunque es una ciudad romana y castellana resulta que en sus escuelas se olvida –como en toda la provincia- esa etapa de la historia, y a pesar de su museo y de su pasado pasan directamente de un Neolítico inventado y más que discutible a una época contemporánea también inventada y directamente falsa. Raúl González Zorrilla, en su libro “Territorio Bildu” (Naves en Llamas, 2013) refleja realidades muy tristes de Guipúzcoa en general y de Irún y Fuenterrabía en particular. En lo que se dice y vive del pasado, sí, y también en cosas más cotidianas: “… que cree que la educación más elemental es algo indecente asociado a la burguesía y que, en demasiadas ocasiones, aunque no siempre, abandera una estética tan desganada como abandonada y sucia, da como resultado un ambiente social muy determinado, una atmósfera difícil de describir pero perfectamente identificable, que podemos denominar como estilo Bildu“. Mientras que toda la Europa romana comparte una educación y un cierto estilo con sus variantes, aquí se busca romper con ellos, ¡y ay del que quiera ser él mismo!

Que nadie se llame a engaño. Una determinada moral barriobajera supura una marcada estética burda basada en el griterío como forma de comunicación verbal, en la zafiedad como método de convivencia en los espacios públicos… convierte al territorio guipuzcoano, a su comercio, a su hostelería, a sus medios de transporte, a sus administraciones, a sus empresas y a sus grandes espacios de ocio, en uno de los más antipáticos e incómodos de Europa“.

Lamentable, es verdad; “el bildutarrismo dominante en Guipúzcoa es tan ignorante como egocéntrico, tan incongruentemente campechano como integrista, tan obscenamente transparente como fanático, tan falsamente asequible como cerrado, tan tolerante con un senegalés que chapurree vascuence como racista con un irunés que se exprese en español“. Sin embargo, “me dicen que Irún siempre ha marchado a su aire. Que el peso de su historia milenaria y de su geografía estratégica se remonta a la Roma más que pujante y que eso, centurias de batallas, de armisticios, de encuentros con foráneos, de tránsito comercial y de nudo de comunicaciones, otorga a esta urbe un carácter especial…”

La verdad es que, incluso con las estadísticas más manipuladas del mundo, esta zona es diferente: hay gente que se resiste a la imposición cultural; hay gente que se resiste a la imposición en el vestir y en el hablar; pero esa resistencia pasiva es machacada ahora desde las mismas instituciones.

Que los estudiantes vascos tengan que estudiar, por imposición nacionalista, en euskera, cuando en la mayor parte de los casos su lengua materna es el castellano, poco o nada tiene que ver con el bilingüismo. El euskera resulta sumamente interesante como reto paleolingüístico o como recurso folklórico…” pero no puede imponerse. Es inmoral castigar a un niño por hablar castellano, o por no saber hacer la tarea en vascuence, o ridiculizarlo ante los otros niños por no hablar bien euskera, y eso en un sitio donde la lengua materna de la mayoría es y sigue siendo el castellano. ¿Suceden esas cosas? Sí, suceden, en una ciudad además donde la euskerización ha suprimido la enseñanza en castellano vehicular y todas las actividades culturales que no sean en euskera para jóvenes. Al final, o aceptas la euskaldunización o te refugias en ser otro tipo de marginal.

Existe, sin duda, un estilo Bildu, tanto ético como estético, que es el que impone una gran masa de la población que desprecia a la autoridad democrática“, y no es un problema sólo lingüístico aquí. Es increíble, pero en los institutos, escuelas y espacios juveniles uno debe vestir con un cierto código y ciertas marcas, una sudadera, camiseta, cierto tipo de pantalones y de calzado. El que se salga de eso, con zapatos, con camisa, con lo que en casi toda Europa se considerará normal y correcto, aquí puede ser etiquetado como raro o rebelde. Pero la verdad es la que es: en Oiasso aún hay romanos, aún hay, aunque oculta, resistencia al estilo bárbaro impuesto.

Pascual Tamburri

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 27 de marzo de 2015, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/reves-asterix-resiste-ciudad-romana-rodeada-bildu-141135.html