En vasco y en verso, una Navarra resiste a la invasión

Por Pascual Tamburri Bariain, 26 de junio de 2015.

Otra vez, un navarro vascoparlante canta las cuarenta a los enemigos de la Navarra foral y española. Justo donde y cuando más difícil es y menos ayuda tiene. Y más falta hace.

Pello Urquiola Cestau, Kanka, kanka, kanka… Sobre la vida de un leizarra no nacionalista. Entrevista de Nieves Ciprés. Sahats, Pamplona, 2015. 295 p.. 15,00 €.


Pello Urquiola, de Leiza, es un hablante nativo del vascuence. No aprendió su lengua materna en la escuela, sino en su casa, donde siempre la ha hablado. Y no ha aprendido nunca ni a corregir su habla con un modelo culto o unificado de euskera ni a escribirlo con ninguna norma ortográfica.

El lector debe tener presente que Pello ha cantado todos estos bertsos, que no fueron pensados ni para ser escritos ni para ser leídos, sino para ser escuchados. Esto explica, junto al desconocimiento del euskera batua, la forma aparentemente incorrecta de la escritura de la poesía en estas páginas. Se trata del vascuence tradicional de Leiza escrito casi fonéticamente por un bertsolari que no fue alfabetizado en euskera y que en castellano recibió una formación escolar limitada.

Los distintos vascuences de Navarra, los dialectos eusquéricos hablados en la Comunidad Foral, han sido los grandes olvidados en las últimas décadas. Pello Urquiola utiliza aquí casi una transcripción de oído de sus propias palabras, ya que nunca aprendió a escribir la lengua de su hogar y no quiere utilizar las formas unificadas del nuevo euskera oficial. Esta forma del texto no debe dar lugar a críticas de los filólogos, ya que obedece a una libre decisión del hablante que, en definitiva, lo que hace en este caso es convertir en lengua escrita un dialecto navarro que cada vez se recuerda menos.


Pello Urquiola Cestau, Nere hitze bertsoatan – Mi palabra en bertsos. Prólogo de Pascual Tamburri. Sahats, Pamplona, 2007, 345 p..

Pello Urquiola es una de las pocas personas que conozco aún capaz de decir en público que “quedar bien con todos no importa“. Desde luego, no es la norma de nuestros políticos, y así van las cosas. Hace falta que un pastor, vasco, navarro y español sea el que saque a la luz las verdades, y las cante como las lleva en su corazón. Y por eso es una gran alegría que vuelva a publicarlo, a no callarse, y a decir lo que los profesionales no quieren escuchar porque saben que es la pura verdad.

Decía Gara en 2007, cuando Pello Urquiola presentó sus anteriores versos en Pamplona, en Leiza, en Madrid o en Sevilla, que “el libro ha sido presentado por la Fundación Leyre y prologado por el insigne medievalista y medieval Pascual Tamburri“. Agradezco la buena intención, pero la verdad es que no he tenido la suerte de ser medieval, ni la de ser como mi amigo Pello o como Silvestre Zubitur. Pasada toda una era, sospecho que este segundo libro, presentado justo cuando Bildu-Batasuna se acerca a un paso decisivo hacia sus objetivos, les molestará aún más. También es, además de oportuno, aún más entretenido de leer especialmente para el lector no euskaldún.

A decir verdad, el periódico pro etarra ayuda también a recordar que el entonces director de Política Lingüística y Universidades, Pedro Pegenaute de UPN, animó a la compra del libro de Urquiola en una de sus exitosas presentaciones, y aseguró “que su departamento adquirirá ejemplares para distribuirlos por la red pública“. Cosa que por supuesto no ha hecho, incumpliendo su palabra, pero en todo caso es algo a lo que los políticos profesionales, y más si son centristas y/o fueron de aquel error llamado UCD, no preocupa. Así les va.

Pello Urquiola es navarro, de Leiza, y su lengua materna es el euskera. Ha sido pastor, leñador y obrero. Ha servido a su pueblo como concejal. En una interesante entrevista que precede a este nuevo Kanka, kanka, kanka cuenta cómo y por qué resiste al martilleo constante del nacionalismo vasco para deformar Navarra y hacerse con ella y romper España. Golpe tras golpe, la historia de los marginados, de los que siguen conservando su identidad y siendo ellos mismos. La historia de Pello, de Silvestre, la historia del asesinado José Javier Múgica. Y la historia de todos los que callan o se van.

En otro tiempo habría sido pastor, como lo fue en su juventud. Además, Pello canta sus versos en su vascuence. El nacionalismo vasco, que pretende cambiar la Navarra que él ama, le obligó a ser concejal y a luchar. Necesita que le escuchemos y apoyemos. Por eso es importante este libro presentado en junio de 2015 triunfe como triunfó el anterior también en Madrid, en presencia también de Javier, de Sergio, y de Silvestre Zubitur. Ya es hora de que los amigos de Navarra se cuenten y se hagan notar, más allá de los torpes, lentos y oficialistas proyectos institucionales. Navarra tiene muchos hijos dispersos y muchos amigos por el mundo, y la voz sincera y sencilla de los concejales patriotas en Leiza –en el corazón de la Montaña invadida- expresará mejor que cualquier político profesional qué somos y qué no queremos dejar de ser.

La memoria, que no nos falle

Algunas veces, a lo largo de los años, me había preguntado cómo serían aquellos hispano-godos e hispano-vascones que, en el recuerdo y fundamento del Fuero General, se “alzaron” en las montañas frente a la invasión musulmana que interrumpió la unidad y la independencia de España. “Muy pocas gentes”, desde luego, firmemente decididas contra toda esperanza razonable a defender su identidad verdadera frente a la fuerza. Y esto a pesar de que el Islam triunfante supo ser cruel con sus adversarios pero cómodo para los sumisos.

“¿Cómo pudieron ser aquellos antepasados nuestros, los insumisos a los que España debe su supervivencia y Navarra además, concretamente, su tradición comunitaria? Nunca tuve una respuesta a esta pregunta, hasta que fui a Leiza. Allí, en la Navarra más verde, más húmeda y más vasca, hay gentes que cada día se levantan sabiendo que son insumisos a lo políticamente correcto, que son resistentes contra una fuerza que manipula conciencias y mata enemigos. Viven como navarros y actúan por España, no porque lo mande un Gobierno o lo dispongan unas leyes escritas sino, sencillamente, porque quieren seguir siendo lo que siempre han sido, de padres a hijos.

Pello y los insumisos de Leiza – que saben que son españoles y no lo niegan, que no aceptan la nueva invasión- vivirían materialmente mejor si no hablasen y si no cantasen, o si al hacerlo dejasen guiar sus palabras por los intereses, las conveniencias y los cálculos. Sin embargo, cantan y hablan por amor a su propio ser y a la verdad, que en ellos es España sin consideración de quién tenga o pierda el poder. Ya lo dijeron en la presentación de 2007 con don Ángel Martín Duque y don Javier Nagore Yárnoz.

Pero Pello no es un político, ni un jurista, ni quiere ser nada de eso. No necesita presentación, porque es uno de esos navarros eternos, como los ha habido en los recodos difíciles de cada siglo. Tampoco lo que canta necesita ser presentado porque, guste o no -y no es obligatorio, mientras Navarra sea libre-, sus versos son su vida. Él se resiste a ser llamado bertsolari, y en todo caso es difícil traducir esta palabra. No es exactamente un poeta moderno, sino más bien un bardo, porque sus palabras no brotan de la búsqueda de lo bello ni del refinamiento amanerado: la palabra de Pello, en verso, es sólida como las rocas de las que brota.

Sería oportuno agradecer a Pello Urquiola que haya cantado y que haya puesto ya dos veces su canto por escrito; pero es un canto colectivo, que florece una vez más en un bloque compacto de navarros y que, aunque alguien no comparta en algo su contenido, es innegablemente navarro. El mejor regalo que Unión del Pueblo Navarro me hizo antes del desastre colectivo de 2008-2009 y de éste de ahora ha sido poder conocer a personas como Pello y todo el grupo de Silvestre. Porque ellos son Navarra y su palabra es clara. Porque sólo ante Pello uno puede recordar cómo un consejero navarro de educación se negó a apoyar a las familias que querían educación en castellano y sin manipulación ideológica, y ahora pagamos el precio. Porque sólo dando las riendas a un hombre como Silvestre Zubitur y el canto a un bardo como Pello Urquiola Navarra puede ser liberada.

Pascual Tamburri Bariain

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 26 de junio de 2015, sección “Libros”.
http://www.elsemanaldigital.com/vasco-verso-navarra-resiste-invasion-142887.htm