Mucho más que Charlie Hebdo, el Islam nos obliga a pensar

Por Pascual Tamburri Bariain, 3 de julio de 2015.

En Francia, en Nigeria, en Túnez o en Kuwait, se mata y se muere por el Islam. ¿Es el Islam nuestro futuro? ¿Puede respetar otras identidades? ¿Qué hace vencedor al islamismo radical?

Michel Houellebecq, Sumisión. Traducción Joan Riambau. Anagrama – Panorama de Narrativas, Barcelona, 2015, 288 p.. 19,90 €.


Riad Sattouf, El árabe del futuro. Una juventud en Oriente Medio (1978-1984). Traducción de Pablo Moíño Sánchez. Salamandra Graphic, Barcelona, 2015, 160 p.. 19,00 €.

Michel Houellebecq tuvo la inmensa suerte, no sé si buena o mala, de que la salida de su Sumisión coincidió con el atentado islamista contra Charlie Hebdo. Y en medio de un ambiente cada vez más enrarecido, con guerras de contenido religioso en todos los continentes y con atentados mucho más sangrientos que aquel, hemos llegado a un Ramadán que ha incluido –y eso sin terminar- atentados multitudinarios en Túnez, en Kuwait y en Somalia, guerras abiertas en Siria y en Libia, y la decapitación ritual de un empresario en la misma Francia. Y así, el libro de Houellebecq, que en España tradujo y publicó Anagrama, ha sido un éxito absoluto de ventas. Un éxito que merece por su contenido y forma, circunstancias aparte.

Estamos en un futuro imaginado, pero no demasiado lejano, y la primera virtud de Houellebecq está justo ahí: nos coloca en un 2022 perfectamente verosímil, en muchos sentidos ya presente, cercano o sobrepasado. Es un retrato social, político y cultural de la Francia y la Europa de este primer tercio del siglo XXI, que va a sorprender al lector porque se va a sentir fácilmente retratado en el ambiente. Nada que no conozcamos o estemos a punto de poder ver. En los ojos de un escéptico profesor de la Sorbona, experto sin ilusión en Huysmans y en la literatura de un lejanísimo XIX, vemos cómo todos los partidos tradicionales prestan su apoyo al islamista ´moderado´ Mohammed Ben Abbes para que no alcance la presidencia Marine Le Pen. Y vemos cómo rápidamente Francia entera gira hacia la implantación del islam, incluyendo la conversión de muchos. Marginados los identitarios, presionando los yihadistas violentos, simplemente Europa baja los brazos y por comodidad deja de ser lo que era.

Pero hay que ver más aciertos en Houellebecq. Ante todo, una cierta sorna, descreída pero a menudo cómica, en el retrato de su protagonista. Tiene mucho sentido ver el pesimismo y el descreimiento de un docente de 44 años en medio de una sociedad que ha cambiado y en la que no se reconoce, cuyos problemas no tienen solución sin trauma, y en cuyos valores básicos en realidad ya no cree… como no cree en nada más.

Hay un fiel retrato desde luego de una cuestión de valores: no es que Francia esté al borde de la guerra civil, es que Europa navega sin rumbo entre una minoría dirigente en lo cultural que niega y odia la propia identidad de sus naciones y otra minoría, pero ésta creciente, que ha traído de sus países de origen otra identidad a la que, por una u otra razón, no quiere renunciar. No es una guerra de religión, sin embargo, sino una guerra entre una religión definida que vive en millones de habitantes de Francia, y un nación envejecida y desesperanzada que no tiene religión propia y que ha dejado de creer en realidad en esos valores “republicanos, constitucionales y democráticos” que en realidad nunca pudieron sustituir a una fe. Y en eso estamos ante mucho más que una simple novela… algo que escandalizará al que de verdad lea el libro.

Tenemos además, sin piedad, el retrato de una cuestión demográfica evidente. Los europeos ´nativos´ son cada vez menos y de edad media más alta, en familias de un solo individuo y en matrimonios que se suponen románticos y por amor que duran cada vez menos y producen cada vez menos retoños. Una agonía lenta, y ni siquiera tanto, que la jubilación de las generaciones del último baby boom hará evidente e irreversible sin un cambio comunitario total. Y la situación generacional enlaza don el drama espiritual, el del protagonista y el de su mundo, que se ve atraído incluso, por razones prácticas y sorprendentemente racionales por un Islam que tiene su propia vía de salida al problema de la familia, de la natalidad, del matrimonio o del paro.

La única duda es si Houellebecq habla de un futuro lejano, o de un mañana demasiado inmediato y demasiado probable, en lo esencial…

El árabe del futuro, el europeo del mañana, ¿qué identidad?

También de Francia viene, en este caso gracias a Salamandra, El árabe del futuro, una pequeña joyita de Riad Sattouf que enlaza perfectamente con el contraste cultural europeo y musulmán que sirve de excusa a la ficción de Houellebecq. Sólo que el cómic biográfico de Sattouf no es precisamente ficción, sino retrato de las raíces de las muchas contradicciones que están, guste o no, en la base de nuestra comunidad europea de hoy.

Con diversión pero con dolor, esto es en viñetas la historia real de un niño mestizo –y rubio- y de su familia en la Francia de Pompidou, en Libia de Gadafi y en la Siria de Hafez el Asad. Y de cómo descubre en su propia vida y en todas las contradicciones de su familia y de cada país las dificultades del mundo en el que está destinado a vivir. ¿Qué identidad nos dan nuestros padres? ¿Qué parte de nuestra identidad se debe a la raza, a la cultura, a la religión y a la ideología de los que nos rodean en la infancia y juventud? ¿Y en qué medida el equilibrio de esos factores puede cambiar en cada uno con el paso del tiempo y las circunstancias? Eso da un interés general a esta novela gráfica, pero además…

Riad Sattouf es él mismo la encarnación de una realidad que Europa en general y Francia en particular viven hoy por decenas de millones: hijos de inmigrantes, nacidos a este lado del mar, inciertos en sus raíces y su elección, están llamados a pesar cada vez más en la vida de nuestros países, e incluso a cambiar la identidad de éstos. Ya no es cuestión de dudar si el proceso empezará o no, sino más bien de pensar cuándo, cómo y con qué dolor concluirá. Lo estamos viviendo, y gusta verlo sin pudor.

Pascual Tamburri Bariain

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 3 de julio de 2015, sección “Libros”.
http://www.elsemanaldigital.com/mucho-charlie-hebdo-islam-obliga-pensar-143022.htm