Barkos sólo gobierna para los suyos

Por CAIUS (Pascual Tamburri), 7 de diciembre de 2015.

Entre el 3 y el 4 de diciembre ha quedado claro un cambio en la cultura navarra. Uxue Barkos, Ana Herrera y José Luis Mendoza han empezado la legislatura demostrando ‘independencia’, es decir llenando el Consejo Navarro de la Cultura sólo con gente fiel a ellos y sus ideas abertzales, y en particular dando la Medalla de Oro de Navarra, póstuma, al ex sacerdote José María Jimeno Jurío, famoso en su tiempo como ideólogo abertzale.

La consejera de Cultura, Deporte y Juventud, Ana Herrera, firmó el viernes 4 una orden foral por la que se renovaban en su totalidad los 20 vocales que integran el pleno del Consejo Navarro de la Cultura. Éste es el máximo órgano consultivo que asesora al Gobierno foral en esta materia. Entre sus funciones destaca la elaboración de estudios e informes, la colaboración en la definición y ejecución de la política cultural, y la formulación de propuestas e iniciativas en este ámbito. Además, propone la concesión del premio Príncipe de Viana de la Cultura, que reconoce la tarea llevada a cabo por personas, grupos e instituciones en el ámbito de la cultura.

Así que es muy importante que el Consejo de Cultura no esté politizado, porque si no premiará sólo a los que compartan las ideas nacionalistas de este gobierno separatista. Y con estos nombramientos (el de los 20 consejeros ”de confianza“ en Cultura y el de la Medalla de Oro a Jimeno Jurío) lo único que nos queda claro a todos es que Barkos y su Gobierno sólo gobiernan con, por y para sus amigos nacionalistas vascos, que son a los únicos que saben nombrar y premiar.

Con el nivel técnico y académico de otros Consejos anteriores, ¿alguien se imaginaba en él al escritor de ficción Álvaro Adot Lerga? ¿A la directora gerente de la Cueva de las Brujas de Zugarramurdi, Ainhoa Aguirre Lasa? ¿Al coordinador del club de lectura en euskera de Civican, Ángel Erro Jiménez? ¿A la profesora de euskera y divulgadora de la canción y música vascas Ana Telletxea Koxkolin? ¿Al técnico de Cultura del Ayuntamiento de Villava, José Vicente Urabayen? Y así sucesivamente, aunque las comparaciones sean odiosas…

Desde luego lo que ha llamado la atención aún más es la inclusión en ese Consejo ¿independiente? del profesor de Historia del Derecho de la UPNA, Roldán Jimeno Aranguren. Sorpresa sobre todo porque su difunto padre acababa de recibir una sorprendente Medalla de Oro de Navarra, y porque los méritos tanto del padre como del hijo son más políticos y lingüísticos que académicos o profesionales.

El otro día, ante la presidenta del Gobierno foral, Uxue Barkos, la viuda y este hijo del fabulador, bibliotecario y ex sacerdote José María Jimeno Jurío hablaron de un hombre “sencillo”, que “no era persona vanidosa y que nunca ansió distinciones”. En fin, si todos ellos fuesen igualmente modestos evitarían complacerse en los oropeles de este Gobierno abertzale y sectario, y evitarían aún más recibir complacidos la Medalla de Oro de Navarra que han recibido antes sabios mucho más objetivos e indiscutibles (vaya esto por la modestia de unos y la independencia de los gobernantes). Por no hablar del sonrojo que tiene que causarles, a todos ellos, compartir medalla con Francisco Franco, san Juan Pablo II, Juan Carlos I y don Juan de Borbón, anteriores receptores, o ser nombrados historiadores en la misma lista que José María Lacarra, Julio Caro Baroja, don José Miguel de Barandiarán o Ángel Martín Duque, antes premiados por unas obras digamos de otro calibre.

Hasta este 2015, la Medalla de Oro se solía conceder anualmente con motivo del Día de Navarra, es decir el de San Francisco Javier, el 3 de diciembre premiando a ”las personas, instituciones, entidades o colectivos cuyos méritos en la defensa, promoción o fomento de los intereses de Navarra resulten estimados por el conjunto de la sociedad“. Ya se ve que ni la Medalla ni el Consejo van a conservar su misión de servicio imparcial a toda Navarra.

José María Jimeno Jurío (Artajona, 1927 – Pamplona, 2002) recibe un premio que tiene contenido religioso (por la fecha) y franquista (por la fecha de creación de la medalla). Debió sus estudios a la Iglesia y su colocación a su amigo el nacionalista Miguel Javier Urmeneta, durante el franquismo. Como muchos de sus hermanos de sotana, en los años setenta el artajonés abandonó el sacerdocio ras aprender el euskera y hacerse, como tantos, abertzale militante. Nombrado funcionario, se le encargó participar en tareas financiadas y publicadas por la Diputación o por las Cajas de Ahorros; una maravilla de independencia, este premio de la fundación Sabino Arana, vicepresidente desde 1984 de la Sociedad de Estudios Vascos.

Estamos que nos salimos, Uxue. Has nombrado a los que has querido, y mejor no los compares con los anteriores porque te saldrán los colores, a ti y a los tuyos. Has premiado al que te ha dado la gana, a ti y a tus consejeros, y en el fondo el mérito del consejero Mendoza es ser tan tan parecido a Jimeno Jurío: ex sacerdotes los dos de pueblos poco abertzales, castellanoparlantes los dos y aprendices tardíos de este euskera batúa vuestro. Militantes furibundos de vuestras ideas, ¿eso es lo que tú llamas poner la cultura al servicio de todos los navarros?

CAIUS (Pascual Tamburri)
Navarra Resiste, 7 de diciembre de 2015.
http://www.navarraresiste.com/2015/12/barkos-solo-gobierna-para-los-suyos.html