Otegi, Iglesias, Rajoy y Zapatero comparten Mentira Histórica

Por Pascual Tamburri, 29 de abril de 2016.

Otegui habla de futuro pero los suyos hacen política inventando la Historia. Es imposible no sentirse decepcionado cuando nadie ha derogado, ni propone derogar, la “memoria” de Zapatero.

Si fuese un problema de una sola persona quizá lo llamasen esquizofrenia. Pero toda una sociedad padece un trauma colectivo cuando hablamos de pasado y de presente. Y esa sociedad es la de España, y corremos el riesgo de liquidar la convivencia nacional sólo como homenaje a los complejos de unos cuantos tarados neoleninistas, a su habilidad propagandística y a la cobardía egoísta de los llamados a detenerlos.

El líder separatista, marxista y terrorista Arnaldo Otegi ha sido invitado a Bruselas y ha dicho, orgulloso y consentido, “hemos venido a anunciar una política nueva”. Bien. Todo novedoso, el líder independentista vasco pidió al Gobierno español -que no protestó por su presencia allí- que deje de estar “anclado en el pasado” y “mirar hacia el futuro”. Claro que cómo iba a protestar, si ese Gobierno lo sacó de la cárcel y mantiene en la legalidad la versión política de ETA.

¿Pero de verdad que los abertzales miran siempre “hacia el futuro”? No parece. El gobierno de Uxue Barkos en Navarra, gobierno sostenido en Bildu y en Geroa, en el PNV y en los batasunos, y por supuesto en Podemos, empezó nombrando a mi amigo Álvaro Baraibar Etxeberria director general de Paz, Convivencia y Derechos Humanos. Es decir creando un área destinada no sólo a reelaborar el pasado sino, en él, a devaluar el sufrimiento de las víctimas del nacionalismo y a revalorar el de las llamadas víctimas del franquismo, poniendo a su nivel incluso el supuesto sufrimiento de los terroristas de ETA. Pero sólo fue un primer paso, porque la “memoria”, nueva lectura (y escritura) del pasado, es la piedra filosofal del “kanvio”.

Mientras Otegi, veterano de ETA, hablaba de “futuro”, los suyos recreaban el pasado. Emilio Majuelo, un hombre humanamente simpático por lo demás, dirige el Fondo Documental de la Memoria Histórica de la represión en Navarra durante la guerra civil y el franquismo 1936-1975, financiado por el Parlamento de Navarra y gestionado por la UPNA. ¿Futuro? No. ¿Memoria objetiva? Tampoco.

A la vez, por en cargo del alcalde de Pamplona, Joseba Asirón, la misma Universidad Pública de Navarra va a elaborar “un informe pericial sobre la vulneración de derechos humanos durante la guerra civil y el franquismo en la capital navarra”, y esto para ¡presentar una querella en los juzgados! ¿Contra quién, con qué base jurídica, con qué soporte histórico? Desde el 2 de mayo hay un punto de información en la calle Mercaderes para recoger datos, historia y documentación de víctimas o testigos. Sólo de un lado, y veremos con qué fiabilidad. ¿Futuro? No. ¿Memoria objetiva? Tampoco.

Sin duda pensando en el futuro, los concejales de Pamplona Joxe Abaurrea, Edurne Egino, Alberto Labarga, Mikel Armendáriz y Maite Esporrín han presentado en el Colegio Público de San Francisco la iniciativa Abriendo camino: Pamplona lidera las querellas contra los crímenes del franquismo encauzada por Jacinto Lara y Fernando Mendiola. Sin duda la mayor necesidad de Pamplona y de Navarra son los llamados crímenes contra la humanidad, sólo de un lado, sin pruebas, y de hace 80 años. ¿Futuro? No. ¿Memoria objetiva? Tampoco.

Johan Huizinga, que sí era historiador, recordó quenos vemos rodeados por la mueca de la imagen torcida de la Historia, esclava de un sistema temporal de opiniones y de autoridad. Una Historia con una tendencia política o social prescrita”. Hablaba en 1934 y hablaba del uso político del pasado reelaborado, en su opinión, en los sistemas totalitarios. Pero lamentablemente aquello es más válido que nunca aquí y ahora.

La historia, o mejor dicho la imposición como verdad histórica de una mentira conveniente a quien gobierna la conciencia social, está de moda. No es futuro, como dice Otegi, sino uso del pasado para anular toda oposición social y para acorralar en la economía, la tecnocracia y la corrupción a sus acomplejados rivales. Y no encuentro mucho para reprochar a la habilidad de Otegui y de los suyos, pues cumplen bien su función. También lo hace la izquierda de Podemos, al fin y al cabo alérgica por naturaleza a España. No hay perdón si no hay enmienda para la dejación, alternada con sumisión, de quienes en teoría se les oponen pero en la práctica han dejado en vigor la “memoria” de Zapatero.

Por eso no es extraña la decepción, y por supuesto la abstención, de los que querían otra cosa. “La decepción, el abandono, sentirse traicionado también por quienes supuestamente están del lado de uno, son sensaciones aún más peligrosas que una simple batalla luchada y perdida. De una derrota surge una reacción, de una traición -tanto más si es por ignorancia de unos, cobardía de otros e intereses de muchos- sólo nace la división”. Todos los que hemos leído a Jean Larteguy en sus libros dedicados “a la memoria de todos los centuriones que mueren para que Roma sobreviva” no podemos evitar un gran desagrado cuando vemos que la propaganda batasuna sólo es combatida a veces, según si conviene o no a determinados cálculos. La propaganda de los mismos que se han manchado las manos de la sangre derramada, no ciertamente por esos intereses o esos miedos, sino por Navarra, por España y por la defensa de esa misma verdad sobre el ayer y el hoy, que no puede depender de una amistad ni de una cuenta de resultados.

Decepcionado y desgarrado murió ya, para volver a la mejor Pamplona, el gran Ángel María Pascual (1911-1947). El pamplonés soñó con una Pamplona mejor y con una España distinta, rotos los tabúes y las rutinas, además de vencidas las amenazas. Soñó, escribió, transgredió, y la Pamplona de la reacción y la conformidad, de la rutina y los dividendos ante todo, le fue aún más hostil que la España del soviet. Diseñador, osado, inventó imágenes y palabras sin miedo, y dejó en las páginas de Jerarquía su juventud enemiga del localismo pueblerino, mediocre y cobardón. Los centuriones de Lartéguy murieron defraudados en sus sueños, Ángel María Pascual murió con ellos. Pero la conclusión es la misma: esta “capital de tercer orden”, sea de Rajoy sea de la UPN, es capaz de ceder ante el dragón por miedo a San Jorge. Definitivamente, dejar el poder en manos de quienes no han leído y entendido la Monarquía de Dante supone entregar el futuro a los Oteguis, regalando el pasado a sus cipayos y condenando a los demás o a la amargura o a la rebelión. Es la hora indecisa. Pronto los gatos pardos…

Pascual Tamburri Bariain
Es Diario, 29 de abril de 2016, sección “Ruta Norte”.
https://www.esdiario.com/450731186/Otegi-Iglesias-Rajoy-y-Zapatero-comparten-Mentira-Historica.html