Ocasión de limpiar el fútbol de política, empezando en Osasuna

Por Pascual Tamburri, 22 de noviembre de 2014.

Osasuna es la encarnación del fútbol en Navarra. Junto a San Fermín, un símbolo regional. Está arruinado, politizado y mal gestionado. Socios y políticos perdieron una oportunidad.

Los socios compromisarios del Osasuna han votado hace muy poco la propuesta de su Junta Gestora provisional para saldar el grueso de su deuda (que es con Hacienda) a través de un mecanismo excepcional: una Ley Foral casi por unanimidad aceptará la dación en pago del patrimonio del Club de fútbol, fingiendo lo que todos saben que es falso, que esos bienes basten para cubrir lo que se debe. En la semana entrante, sin oposición significativa, las fuerzas políticas navarras darán por bueno que el contribuyente pague la mala gestión de una sociedad privada.

En sustancia, la operación es sencilla: la Hacienda foral finge creer que el patrimonio de Osasuna cubre el valor de los mínimo 53 millones (57 con los intereses sin contar multas ni recargos) que el club debe de impuestos. Y a continuación pone ese patrimonio a disposición del club, para su uso deportivo, por 75 mil o 150 mil euros anuales según Osasuna esté en Segunda o en Primera División. Es un negocio poco habitual, eso sí, porque yo quiero encontrar más acreedores generosos dispuestos a arrendarme por 75.000 eurillos unos bienes que de verdad valgan casi 60 millones, a tres décadas vista y con opciones de recompra. El no va más de la amabilidad. ¿Se imaginan que le hiciesen un regalo así al Real Madrid?

Aún ahora que la Deuda Pública está baratita (la española) 57 millones generarían unos millones al año. Imagino desde luego que todas las fuerzas políticas implicadas en este generoso regalo populista-deportivo cesarán desde ahora en todo proyecto de subir los impuestos (salvo que expliquen a los afectados que es para regalárselos a un club de fútbol descendido), y por supuesto se abstendrán de quejarse de cualquier recorte en el gasto público: son ellos los que han decidido que ese dinero que se dona al fútbol no se gaste en sanidad, en carreteras, en educación ni en investigación.

Amablemente, los políticos han pactado un aval de 4 millones de euros a Osasuna para que el club disponga de liquidez. Es decir, que se dan además a la sociedad 4 millones con los mismos visos de ser devueltos que todo lo anterior, es decir pocos o ninguno. Porque Osasuna debe dinero a más empresas y Administraciones, hasta un total que realmente no se conoce y que por “patriotismo foral” todos prefieren no indagar.

La hasta ahora presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina, ha dicho varias veces –es una política en ejercicio- que Osasuna “es algo que une a todos los navarros”, pero nunca un Gobierno de Navarra, sea de UPN o del PSOE (bien es cierto que en tiempos del PSOE no hacía falta), ha publicado de verdad las cuentas de Osasuna y con Osasuna. Sólo versiones periodísticas edulcoradas. ¿Por qué será? Lo único seguro es que Osasuna gasta, y no sólo en futbolistas y desde luego no en fútbol base, mucho más dinero del que sus socios están dispuestos a poner de su bolsillo. Mientras la deuda se acercaba a los 100 millones el ex presidente Miguel Archanco gastaba dinero público en subvencionar grupitos de extrema izquierda abertzale y en promover el euskera dentro del club. Sin duda, una prioridad en tiempos de crisis. Y eso sí, luego arrebatos de indentitarismo provincial para que las autoridades locales lo paguen del bolsillo de todos.

Si fuese otra actividad u otra provincia, Osasuna habría quebrado ya, como muchos que han desaparecido o se han transformado en Sociedad Anónima Deportiva. Pero Osasuna tiene bula, y más en año electoral: no se le piden cuentas, su dinero (que no es suyo, sino de todos) no se sabe dónde va ni cuándo, presupuesta 12 millones sabiendo que no genera ni 5. Por eso habló bien hace un tiempo el portavoz del Gobierno de Navarra, Juan Luis Sánchez de Muniáin, cuando habló respecto a Osasuna de dos requisitos de trato inexorables: el cumplimiento de las obligaciones tributarias y la igualdad de trato con respecto a todos los ciudadanos. Es seguro que los ciudadanos querrían saber qué ha hecho Osasuna con tanto dinero público y querrían ser tratados con igual benevolencia que el club de fútbol.

Pascual Tamburri

Pascual Tamburri Bariain
El Semanal Digital, 22 de noviembre de 2014, sección “Ruta Norte”.
http://www.elsemanaldigital.com/blog/ocasion-limpiar-futbol-politica-empezando-osasuna-138778.html